04 jun 2020

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LA POSCONVERGENCIA

Una reunión del Consell de Govern, en el Palau de la Generalitat.

EUROPA PRESS

Un mono con una metralleta

Andreu Pujol Mas

Unas próximas elecciones en Catalunya no frenarán esta deriva de inseguridad e imprevisibilidad

La fragmentación y la progresiva decadencia del espacio convergente han generado unas tensiones en su seno que han terminado externalizándose al conjunto de la política catalana. El nerviosismo de pasarse todo el rato mirando por el retrovisor a los socios de gobierno, pendientes de cómo los resultados electorales y las encuestas afectan a los republicanos, y los codazos dentro del mosaico de siglas en las que ha quedado repartida la antigua CDC, los convierten en un elemento poco fiable, como un mono con una metralleta, que dificulta la construcción de nada que vaya más allá de lo inmediato y del regate corto. Son muestra de ello algunos de los episodios que hemos vivido esta semana.

El lunes, después de que los dos espacios políticos que forman la coalición gubernamental exploraran una formula según la cual Quim Torra pudiera continuar siendo presidente a pesar de perder su condición de diputado, se organizó un sacramental en nombre de la exigencia de una "desobediencia" que todavía nadie ha vuelto a poner en práctica desde el referéndum del 1 de octubre del 2017.

El miércoles, hubo un anuncio presidencial del que no solo no habían sido informados los 'consellers' de ERC, sino que desconocían muchos de los correligionarios del presidente. Entre la convocatoria de la comparecencia y su realización circularon un montón de rumores, nada infundados, sobre una posible degradación del vicepresidente Pere Aragonès o la expulsión de ERC del Govern. Finalmente, se concretó en la noticia de una próxima convocatoria de elecciones, utilizando unos términos muy duros contra el presidente del Parlament y los aliados, sin saber exactamente con qué motivación.

Pero también dijo el presidente que antes de los comicios quería dejar resueltos dos asuntos muy importantes: la aprobación de los presupuestos y la primera reunión con Pedro Sánchez. Es una previsión loable y sensata que choca con el comportamiento del espacio convergente de las últimas semanas. 

Críticas abiertas y descarnadas

Fijémonos: cuando el acuerdo de presupuestos se firmó con los 'comuns', los diputados de Junts per Catalunya quisieron mostrar su disconformidad con el incremento de los impuestos a las rentas más altas para bajárselos a las más bajas. Igualmente, desde el mismo espacio político, se desacreditó la mesa de negociación con el Gobierno español, con críticas abiertas y descarnadas. ¿Cómo puede ser que el camino abierto por ERC pase a ser ineludible? Pero, todavía más: estos datos que ahora mencionábamos convierten la convocatoria de elecciones en injustificada. Si el argumento es la falta de estrategia compartida entre socios de gobierno, precisamente queda patente que, o las estrategias no son tan divergentes, o es que en una de las dos ramas no hay ninguna.

Unas próximas elecciones no frenarán esta deriva de inseguridad e imprevisibilidad. Lo único que puede hacerlo es la clarificación ideológica del espacio convergente y la aceptación de que, tal y como están las cosas, no recuperará la hegemonía que tuvo en los años 80 y 90.