24 feb 2020

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MIRADOR

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se abrazan tras la votación de investidura. 

EFE / EMILIO NARANJO

Ni pizca de gracia

Carmen Juan

El pronóstico que hizo el Rey a Pedro Sánchez de que "vendría el dolor" se está cumpliendo

Llevamos tanto tiempo instalados en el bloqueo político que hace una semana que tenemos Gobierno y aún estamos que no nos lo creemos, así que nos han tenido que dar unos cuantos pellizcos para demostrarnos que estamos despiertos y esto no es un sueño.

Desde la investidura sabemos que lo de "desjudicializar la política" a cuenta de Catalunya fue meter el dedo en la llaga, por eso el primer frente abierto entre Gobierno y oposición ha sido el judicial, por el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado.

Un nombramiento estratégico en fondo y forma que ha tenido la virtud de desquiciar a la oposición y escenificar una sólida complicidad entre las fuerzas políticas integrantes del Gobierno. Unidas Podemos ha cerrado filas ante el nombramiento de quién en su día pidieron que dimitiera como ministra de Justicia, lo que demuestra la gran adaptación de los de Pablo Iglesias a los baños de realidad, aunque no puedan evitar los charcos.

Solo un día antes de que el CGPJ tuviera que decidir si Dolores Delgado era idónea para el cargo, el vicepresidente Iglesias recordó públicamente que "muchos" tribunales europeos han "quitado la razón" a jueces españoles en resoluciones relacionadas con el 'procés'. La afirmación contribuyó a tensar la relación entre el Gobierno del Estado y el gobierno de los jueces y a delimitar uno de los terrenos donde se va a disputar esta legislatura, el judicial.

El lío ha servido para recordar que el CGPJ lleva más de un año pendiente de renovación por la falta de acuerdo entre el PSOE y el PP, aunque no parece que eso inquiete a la derecha, que está acostumbrada a bloquear la renovación cuando la mayoría parlamentaria les va a la contra, como ya hicieron con Zapatero.

Ni 100 días

La primera semana del Gobierno empezó discutiendo sobre la independencia de los jueces y acabó peleando por la autonomía de las escuelas, un frente abierto por Vox en Murcia vinculando aprobar los Presupuestos a implantar un veto parental a la educación de los niños.

El PP atacando el flanco institucional del Gobierno y Vox saltando directamente a la yugular de uno de los valores básicos de nuestra sociedad, la educación y la escuela pública, confundiendo los derechos con la derecha. Así que hemos pasado del ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? al ¿De quién es el Gobierno? ¿De quienes son los jueces? ¿De quienes son los niños?

Para rematar el estreno gubernamental, reaparece Junqueras ampliando la amenaza de Rufián en la investidura: "Sin avances en la mesa de diálogo no habrá Presupuestos".

No hace falta recordar que sin presupuestos no hay legislatura. En este escenario, vuelve el hombre, el mayor Trapero, a quien el independentismo no sabe si amar u odiar, tras el juicio del 'procés', y que ahora se enfrenta junto a la cúpula de los Mossos a un proceso por rebelión en la Audiencia Nacional, justo cuando cambia la fiscalía.

Al menos Pedro Sánchez se va esta semana a Davos y se aireará un poco, porque el pronóstico que le hizo el Rey de que "vendría el dolor" se está cumpliendo. Ni le han dado 100 días, ni pizca de gracia.