04 jul 2020

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Gran referente del catalanismo

Centenario de Josep Pallach

MONRA

Centenario de Josep Pallach

Joan Tapia

Fue un adelantado que en pleno franquismo abogó por la socialdemocracia como un proyecto de futuro

Este enero se cumple tanto el centenario del nacimiento de Josep Pallach (Figueres,  1920–Barcelona, 1977), como el 43º aniversario de su muerte repentina seis meses antes de las elecciones de 1977, las primeras tras el franquismo.

La Fundación Josep Pallach inicia esta semana en Palafrugell el año Pallach, apoyado por la Generalitat, para recordar la labor del pedagogo en el exilio francés y en Catalunya. Pero Pallach fue también un político notable al que la muerte prematura (56 años) impidió desplegar toda su potencialidad. Con todo tuvo gran influencia en el socialismo catalán y en la recuperación de la Generalitat pues fue el motor de que el clandestino Consell de Forces Politiques de Catalunya exigiera el retorno de Josep Tarradellas.

Pallach fue el político antifranquista que levantó la bandera de la socialdemocracia, de la izquierda posibilista, atenta a la redistribución de la renta pero consciente que la democracia y la economía social de mercado eran más justas y eficientes que las nacionalizaciones de las dictaduras comunistas. En los 60 y primeros 70 mucha izquierda no iba por ahí.  

La democracia como exigencia prioritaria

Lo notable es que él venía de la izquierda radical. Durante la República y la guerra militó en el Bloc Obrer Camperol, un partido comunista independiente de Moscú que en 1936 se fusionó con la Izquierda Comunista de Andreu Nin. Pero la derrota de la República y la oposición al comunismo ruso, culpable del asesinato de Nin, le llevaron al revisionismo y a erigir la democracia como exigencia prioritaria. Por eso tras la guerra mundial y tras fugarse de la cárcel de Figueres contribuye a la fundación en Francia del Moviment Socialista de Catalunya, el MSC, precedente del actual PSC.

Su muerte prematura en enero de 1977
le impidió desplegar toda
su potencialidad

Era alérgico al dogmatismo. Le conocí en el congreso del MSC de 1965, celebrado en el altillo de un café de la plaza del Capitole de Toulouse. Me impresionó aquel profesor exilado, de poco mas de 40 años, que armado con recortes de 'La Vanguardia' del célebre informe Foessa, sostenía que España estaba ya –tras el plan de estabilización del 59– en una etapa de crecimiento y que el régimen no se acabaría por la huelga nacional pacífica que preconizaba Santiago Carrillo sino porque la economía española necesitaba a Europa y la condición era el restablecimiento de la democracia. No dudó entonces en separarse de sectores socialistas que rechazaban la socialdemocracia. Franco quizá duraría más de lo deseable, pero mandaría el imperativo europeo.  

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Un exilado de orígenes radicales que tenía una visión más equilibrada de lo que pasaba en el mundo y el interior de España que muchos líderes de la oposición que soñaban con la insurrección. Rechazaba el revolucionarismo, de moda en la 'gauche divine', y creía que el camino era la socialdemocracia, la de Willy Brandt, autor de aquella frase: «Libre iniciativa, tanta como sea posible, planificación, tanta somo sea necesaria». Junto a Felipe González y Enrique Tierno Galván tejió complicidades con Hans Matthofer, el diputado alemán, luego ministro de Helmut Schmidt, que fue clave en que el SPD apoyara la renovación del socialismo del interior.

Preveía que sectores políticos que habían vivido en el franquismo tendrían que cambiar. Es lo que sucedió, solo tras la muerte de Franco, con Adolfo Suárez y la UCD. Creía también que la Transición exigiría un gran pacto, incluso con el Ejército. De ahí su interés por el general Díez-Alegría.

Pallach encarnaba el socialismo pragmático, lo que explica sus diferencias con el PSUC y con sus compañeros del MSC Joan Reventós y Raimon Obiols. Sabía que la entente con los sectores catalanes de centroderecha –que Pujol quería liderar– sería esencial para recuperar el autogobierno, pero apostaba por el retorno de la Generalitat republicana que se produjo ya después de su muerte. 

Un régimen estable de libertades

¿Qué habría hecho Pallach antes y después de las elecciones del 77? Tuve mucha relación con él y no me atrevería a asegurarlo. ¿Habría avalado la unificación del PSC y el PSOE? Quizá, pero no quería un socialismo catalán subordinado. Y creo que no valoró la capacidad de arrastre de Felipe González.

Algunos dicen que hoy Pallach sería independentista. En los 12 años que lo traté no habló del tema ni una sola vez. Y no creo que optara por dividir Catalunya ni por animar propuestas aventuradas ni por complicar la vida de la democracia española. Aspiraba a un régimen estable de libertades, no a experimentos excitantes. 

La Generalitat debería hoy recordarlo no solo como un gran pedagogo sino como un notable político de la oposición catalana a la dictadura.