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ANÁLISIS

Charles Barkley, exjugador y comentarista de la NBA, ha reconocido públicamente sus problemas con el juego

RICHARD SHOTWELL (AP)

Deporte en ruinas

Antoni Daimiel

Esta semana se emitió el documental 'Arruinado's en el canal Vamos de Movistar+, con el relato de futbolistas de alto nivel argumentando sobre su descomposición financiera. Los ejemplos de asunción y confesión de Óscar Téllez y Darío Silva contrastan con el negacionismo de Andreas Brehme o los avisos o consejos de otros deportistas que destacaron en la gestión de sus recursos.

Desembocan en la cueva de la quiebra todo tipo de perfiles: Los que carecen de la mínima formación y capacidad de previsión o planificación, los que desprecian el dinero hasta tratar de acabar con él lo más rápidamente posible y que, cuando ya no queda, no lo echan en falta, o los que consideran la bancarrota un fracaso, un error imperdonable, imposible de reconocer públicamente.

No cabe duda de que han llegado a conocerse mucho más los casos de los que lo han perdido todo, mucho más difícil de conseguir en el sector de los deportistas multimillonarios. Y si un gran triunfador lo ha perdido todo o casi todo, pero lo ha hecho fundamentalmente por alguna adicción, también se convierte en un caso bien contado. GarrinchaGascoigneJulio Alberto Vieri y Adriano son algunos ejemplos.

El tópico principal sobre el antídoto más efectivo es el de asesorarse por expertos. Pero se conocen grandes ejemplos de estafas o desfalcos que parten de supuestos consejeros de garantías: Scottie PippenTim Duncan o los hermanos Gasol denunciaron pérdidas millonarias por esa vía.

La cruda realidad

El documental Broke, de ESPN, reflejó en 2012 la cruda realidad sobre la gestión patrimonial de los deportistas estadounidenses: Un 60% de los jugadores de la NBA estaban en bancarrota cinco años después de retirarse y un 78% de los jugadores de la NFL tenían problemas financieros de índole importante dos años después de dejar la práctica deportiva. Muchos querían discriminar en EEUU por cuestión de raza también bajo este paraguas pero aparecieron casos como los de John ElwayDan Issel o Christian Laettner para derrumbar el entramado. Incluso impactó el caso de una gran jugadora de baloncesto como Sheryl Swoopes, a la que la ruina acabó abrazando tras haber ingresado 50 millones de dólares en sus años dorados.

Mucho tiempo después se ha podido deducir que incluso el mito de los toreros o boxeadores que regresaban poco después de sus innumerables retiradas tenía bastante que ver con sus lagunas de administración financiera. Igual que muchos casos de longevidad extrema en la práctica deportiva.

Los casos de deportistas devenidos en grandes inversores no son tan mediáticos ni ellos quieren contar sus éxitos económicos vestidos de calle. Vendía mucho más, sobre todo desde la crisis de 2008, narrar la cantidad de hijos que tenían de madres diferentes baloncestistas como Shawn Kemp o Jason Caffey o pormenorizar los 30 millones de dólares que perdió en casinos y partidas de póker Charles Barkley: “No los perdí de golpe, los perdí en 30 etapas, un millón cada vez” llegó a decir el actual comentarista televisivo. “Ahora por suerte sé parar y decir basta cuando llevo perdidos 200.000 dólares.”