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Día Mundial de la lucha contra el sida: los nombres tras las cifras

Día Mundial de la lucha contra el sida: los nombres tras las cifras

Lucía Etxebarria

Entre 140.000 y 170.000 personas viven en España infectadas por el VIH

Carlos, 25 años. Se infectó al entrar en un club de 'bare' ('apeleros'), que solo admite a hombres que mantienen sexo sin protección (a pelo), hombres de «entre 25 y 40 años, cuerpos musculosos, masculinos, deportistas», que deben ser «formales, discretos, cerdos y sin prejuicios».  Es lo que se llama un 'bugchaser', alguien que se infecta conscientemente.  Le habían dicho que después solo tendrá que tomar una pastilla el resto de su vida, que no tendría que preocuparse más por el lío de contagiarse o no, si ya estaba contagiado. Que no había más problema No fue así: su sistema inmunológico se debilitó, adelgazó, sufrió una grave neumonía y un fallo hepático.

La mayoría de los nuevos casos se dan en hombres (84,6 %) y la media de edad se sitúa en los 35 años

Luis, 35 años, tomaba el PrEP, una pastilla que, según le garantizaron, impediría que se contagiara, Se contagió. Porque hay un 90% de posibilidades de que no te contagies si tomas la pastilla…  y un 10% de que sí. Para colmo, el medicamento le creó problemas en el riñón y, al no usar protección contrajo, de regalo, la tuberculosis venérea.

Uno de cada cinco enfermos (18 %) no está diagnosticado. El 47,8 % de los nuevos diagnósticos se realizó de forma tardía

Mayra, cubana, forma parte de ese tercio de infectados que se enteraron cuando llevaban diez años con el virus. Nunca se había hecho controles. Al principio porque no tenía la tarjeta sanitaria y, después, por miedo. Su pareja, también infectado, es español. En cuanto el asunto se supo, le faltó tiempo a la suegra para decir que «la negra puta esa había contagiado a su hijo». Y sí, Mayra había conocido a su pareja cuando era jinetera. A nadie se le ocurrió decir que, si él la había conocido así, sería porque él se relacionaba con jineteras, y que quizá fuera él quien le había infectado a ella. De hecho, él era (y es) mayor que ella. Así que, por pura estadística, tenía más sentido de esa manera. Hoy está sola. 

Está el seronegativo, el seropositivo y el «seronolosé», que es el responsable del 70% de las nuevas infecciones, por no hacerse la prueba

Marta y Juan, 16 y 17 años. Son dos de entre los casi 50 casos que este año se han detectado entre adolescentes de 16 a 20 años por transmisión horizontal. Sus casos con lo que muestran los datos: la inmensa mayoría de nuevas infecciones se produce por relaciones sexuales sin protección. Los dos lo contrajeron de la misma manera. Una fiesta larga en un domicilio privado, de ésas que están de moda entre los menores de 18, que no pueden ir a bares porque allí no les dejan beber alcohol. Juan cree que pudo contraerlo con 14 años, Marta ni siquiera sabría decir cómo o cuándo pasó, o si infectó a alguien más. Acuden a clases, tienen sus amigos, hacen planes. Si siguen con su medicación serán adultos con las mismas capacidades físicas que los demás. Pero ella ya no podrá ser guardia civil, como soñaba. Ni él médico.

España es el país de Europa occidental con el mayor número de casos de sida infantil

Pero el caso más duro que conocí me lo narraron en el Hospital La Princesa de Madrid en unas jornadas sobre abuso sexual a menores. Una chica de 12 años embarazada. El tío, el hermano de su madre, que la había violado, era el que le había contagiados la enfermedad. Ella no quiso declarar contra él. Al fin y al cabo, era su tío y era el que mantenía a toda la familia. No llegó a haber juicio.

A  veces es más fácil entender las estadísticas cuando conocemos las historias que hay detrás de ellas.