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análisis

Messi intenta consolar a Dembélé tras su lesión frente al Dortmund en el Camp Nou.

REUTERS / ALBERT GEA

El Barça se parece a Dembélé

Antonio Bigatà

Resulta  imprevisible e irregular, juega a ramalazos, tiene dos recursos completamente decisivos, es demasiado frágil... Adivinen, ¿a quién estoy describiendo? ¿a Dembélé o al Barça?  Los dos recursos de Dembélé son la velocidad y el regate, los del Barça la calidad absoluta de Messi y la capacidad de gol de Messi. Hay únicamente una enorme diferencia: nos estamos cansando de Dembélé y nunca nos cansaremos del Barça aunque haya momentos en que estemos hartos. También existe una coincidencia superlativa aunque preocupante: no sabemos lo que acabarán haciendo esta temporada.

No sabemos lo que harán pero de momento Dembélé vuelve a estar en la enfermería y el Barça va por delante en todas las competiciones pero a trancas y barrancas, sin convencer, dando más miedo a sus seguidores que a sus adversarios. ¿Las causas? En lo que se refiere al futbolista francés es evidente que sus lesiones no son casuales; tal vez sea verdad que se alimenta de forma inadecuada para su anatomía, tal vez sea verdad que no entrena ni lo suficiente ni de forma idónea, tal vez sea verdad que le medican mal...

El declive de Messi

Por lo que respecta al Barça hace unas pocas semanas escribí insinuando, sin querer llamarlo por su nombre, lo que sí precisaré ahora: ha empezado de verdad el declive de Messi. Tenía que llegar y ya está aquí. Es todavía el mejor jugador del mundo y merece un nuevo -y último- Balón de Oro pero ya no puede resolver siempre los problemas del Barça, sobre todo cuando juega fuera de casa.

Toca la pelota como nadie (quizás mejor que nunca por  la experiencia que ha ganado), es tan inteligente como un zorro (viejo), conserva una inmensa capacidad de gol (pero ya más a pelota parada que en jugada) y gana partidos por su valor individual (aunque ya no tantos) y quien lo dude que le pregunte al Borussia Dormund. Él, y con él  todo el Barça, suele ganar aunque a veces sea con problemas ante los equipos buenos pero blanditos, pero sufre mucho ante los que despliegan el moderno fútbol superintenso en fuerza física y velocidad. Provoca angustia, especialmente en los desplazamientos pero a veces también en el Estadi. Tiene grandes probabilidades de éxito, pero menos.

Atención, ésta es la realidad. Vale la pena subrayarla cuando, como ahora, toca jugar con el Atlético de Simeone (que es el verdadero nombre del segundo equipo de Madrid). Atención, en fútbol todo es posible pero las realidades son las realidades. Si  el Barça gana al Atlético no me digan que pronostiqué lo contrario: yo lo único que constato es que hemos entrado en una nueva fase de la historia del club a causa del inicio de un declive trascendental.

Recuerdo del periodista Lasplazas

Un veterano periodista deportivo a quien respeté y quise mucho cuando iniciaba mi carrera profesional, José Luis Lasplazas, era tan listo que ante partidos como el del Atlético decía que si el Barça jugaba bien y tenía un poco de suerte podía ganar, pero que un Atlético acertado podía hacerle perder, y que nadie que fuese sensato debería descartar la posibilidad de un empate. Algunos se le reían pero Lasplazas, periodista sabio y no adivino de salón, se limitaba a decir la verdad sin tonterías y eso hay gente que no lo entiende. Creo que Lasplazas también diría ahora que Messi ha iniciado un lento declive, que Messi es muy valioso todavía, que Messi  en esta etapa merece más respeto que nunca y que Messi aún dará muchos partidos de gloria. Y quien quiera reír que ría, pero Dembélé está tocado y tanto él como todo y todos los que se le parecen necesita cuidados intensivos.