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Móviles escrutados

Adolescentes, con sus teléfonos móviles. 

FERRAN NADEU

Estos días vivimos bajo la presión de estar vigilados, cercados, encerrados en una prisión digital de la que no podemos escapar

El director de Comunicación del Instituto Nacional de Estadística, Donald Peña, afirmó que para hacer el estudio de movilidad que se lleva a cabo desde lunes a jueves se divide el territorio "en celdas". No podía usar una expresión más acertada, porque -a pesar de la promesa de anonimato-  el hecho es que estos días vivimos bajo la presión de estar vigilados, cercados, encerrados en una prisión digital de la que no podemos escapar. Sí, ya lo sé: no es una novedad. Hablas con alguien de un viaje a Creta, por ejemplo, y al poco tiempo (segundos) ya tienes ofertas de cruceros en tu ordenador.

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Pero esta persecución, este control, ahora es explícito, organizado, universal. ¿Qué demonios quieren de mi vida, de saber dónde voy o dejo de ir, de conocer los secretos más profundos o mis ocultas aficiones y deseos? ¿Seré solo una cifra o alguien utilizará los datos para programar mi destino? El lunes, tuve la extraña sensación de ser observado por un 'voyeur' que mueve los hilos. El martes, decidí apagar el móvil hasta el viernes. Estoy ilocalizable, desaparecido. Sí, ya sé que es una victoria ingenua y raquítica. Quizá solo nos quedan estos inútiles, excéntricos gestos.