01 abr 2020

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opinión

La Formación Profesional, que apuesta por lo específico y lo práctico, se convierte en la opción elegida por cada vez más estudiantes.

FP, una reforma imprescindible

Manuel Rosillo

Es necesaria una gobernanza de carácter ejecutivo en base a la confianza mutua

La Formación Profesional (FP) en su conjunto, con visión integrada y entendida como formación a lo largo de la vida, representa para Foment del Treball Nacional un eje estratégico social y económico de primera magnitud. Y eso es así no solo por lo que significa para la mejor y mayor cualificación de las personas, si no por las consecuencias que conlleva para la competitividad de nuestras empresas en una economía global, exigente y cambiante.
Los diferentes datos estadísticos de organismos nacionales e internacionales ponen de manifiesto un incremento de alumnado en la formación profesional en nuestro país. Además constatamos que estos perfiles son cada vez más demandados por las empresas. Y estas, a su vez, manifiestan que no cubren las necesidades actuales de demanda, lo que merma su crecimiento y competitividad respecto a países de nuestro entorno. 
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) proyecta en el horizonte del 2030 una demanda del mercado laboral en torno al 65% de titulados medios y superiores de Formación Profesional.
Si analizamos los indicadores de  abandono escolar, tasa de titulados, nivel educativo del colectivo de entre los 25 y los 64 años, formación permanente, tasa de paro juvenil, FP dual, por enunciar solo algunos de ellos, y los comparamos con la media europea, nos lleva a una conclusión incontestable: nos queda un largo camino que recorrer.
Es un camino, a su vez, que representa un reto de corresponsabilidad de todos los actores que interactúan en el sistema y debe ser una materia prioritaria en la agenda política de nuestro país, como se puso de manifiesto, con representantes políticos, en la jornada que tuvo lugar en la sede de Foment en Barcelona el pasado 15 de octubre  de 2019 bajo el título La Formación Profesional, una reforma imprescindible.
Es frecuente, en seminarios, jornadas, congresos, etc.… recurrir al referente alemán de la formación profesional, en especial la dual, materia sobre la que espero poder expresarme en otra ocasión.
De todas formas, conviene saber, solo repasando un poco de historia, que en la cultura alemana está arraigada, desde hace siglos, la figura del aprendiz. Y fue en el año 1969 cuando establecieron un marco regulatorio para la formación profesional, hoy - después de 50 años- en vigor, donde Estado, empresarios y trabajadores, en una ejemplar complicidad, transmiten confianza a la sociedad, estabilidad y seguridad jurídica a las empresas. No podemos decir que suceda lo mismo sobre esta cuestión en nuestro país.
Por lo expresado anteriormente, el éxito de la formación profesional, nace de esa corresponsabilidad compartida, donde la participación de empresarios y trabajadores, por la naturaleza de la materia, es imprescindible.
Por ello desde Foment del Treball, hacemos un llamamiento a todos aquellos que tienen la capacidad de legislar, para posibilitar  una gobernanza de carácter ejecutivo, en base a la confianza mutua, en las políticas, estrategia y planificación de la Formación Profesional en su conjunto.
Con este principio se elaboró la Ley 10/2015 de Formación y Cualificación Profesional de Catalunya, en pleno desarrollo, fundamentada en la concertación y que desde Foment valoramos muy positivamente.