29 sep 2020

Ir a contenido

MIRADOR

La líder de Cs, Lorena Roldán, junto a diputados del partido durante la moción de censura contra Quim Torra.

RICARD CUGAT

Catalunya, en fase de entropía

Joaquim Coll

Los dirigentes separatistas llevan semanas alimentando la agitación pero ahora temen que el tsunami les rebase

En física suele considerarse que la entropía es el desorden de un sistema. Es un concepto de la termodinámica que nos habla, señalan los expertos, de la agitación molecular. Ese desorden está en estrecha relación con la temperatura. Su traducción al ámbito político es un divertimento pero resulta útil para describir el nivel de degradación que se alcanza en un momento dado. 

En Catalunya esa comparación es particularmente pertinente ahora mismo. La política catalana lleva semanas cogiendo mucha temperatura, lo que empuja a los diversos actores a moverse, a menudo de forma caótica, hacia un nuevo choque. Más allá del enfrentamiento entre constitucionalistas e independentistas, la guerra dentro de cada bloque también está al orden del día. 

La moción de censura que defendió Cs contra Quim Torra tuvo como objetivo real erosionar al PSC. El choque parlamentario más descarnado fue entre Miquel Iceta y Lorena Roldán. Pero lo más contradictorio es que Torra superó la reprobación con más apoyos de los que obtuvo cuando fue elegido hace 17 meses pese a ser el ‘president’ con menos autoridad y peor valorado. 

Otra noticia desconcertante ha sido el tiro en el pie que se ha disparado Íñigo Errejón con la elección de su número uno por Barcelona. Alguien le ha colocado a un desconocido activista, Juan Antonio Geraldes, que primero pasó por la CUP y que hasta hace nada recalaba en Comunistes, el grupúsculo que dirige Joan Josep Nuet, un maestro del oportunismo, pues en abril dio el salto a ERC para ir de diputado al Congreso. Pues bien, lo primero que ha hecho el ignoto candidato por Más País ha sido borrar todos sus tuits. Si Errejón quería representar en Catalunya algo diferente a Pablo Iglesias y Jaume Asens, ha dejado claro que el votante de izquierdas federalista solo tiene al PSC.

En el lado independentista, el choque entre JxCat y ERC ha alcanzado el insulto personalMíriam Nogueras acaba de llamar "inmoral y miserable" a Gabriel Rufián por comparar la actuación de los Mossos rompiendo una puerta para desalojar a una familia con la Policía Nacional haciendo lo mismo el 1-O para incautar una urna. 

Y, en otro orden, qué decir de las descalificaciones que desde el propio Govern ha recibido la propuesta del prófugo Toni Comín de parar la economía al precio que sea para ganar la batalla de la confrontación con el Estado.

A partir del lunes la entropía puede desatarse del todo en cuanto se conozca la sentencia y la ANC con los CDR inicien sus acciones para colapsar el área metropolitana. Los dirigentes separatistas llevan semanas alimentando la agitación pero ahora temen que el tsunami les rebase y los empuje a algo que no quieren. Artur Mas, que en verano admitía la inevitabilidad de nuevos "daños colaterales" para seguir luchando por la independencia, llama ahora a no alterar el orden público. Por su parte, el republicano Roger Torrent teme que la presión de la calle, junto a la insensatez de Torra, JxCat y la CUP le fuercen a aprobar resoluciones en el Parlament que lo lleven a la inhabilitación. Pero frente al desorden, el Estado.