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Dos miradas

No lo soñó, sino que fue violada de verdad

Se titula Unbelievable (Increíble) y aquí, en Netflix, la han traducido por 'Creedme', que, de hecho, es otra manera de explicar los hechos reales que se narran en la historia de una adolescente que presentó una denuncia por violación. No solo no la creyeron, sino que, acosada por la burocracia y las inercias, se vio obligada a declarar que lo había soñado y, en consecuencia, fue perseguida por un delito de falsedad. No lo soñó, sino que fue violada de verdad, con una tenacidad horrible que la persigue en el calvario de incomprensión y rechazo que tiene que vivir. La serie, contenida, sin aspavientos, con la precisión de un bisturí narrativo que se adentra poco a poco en el entramado de desidia y dolor que sufren las víctimas, nos enseña sobre todo que la indefensión no es un caso aislado, sino la esencia misma de un mundo dominado por los hombres.

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Lo dijo hace unos días Cristina Fallarás en la lección inaugural del curso en la UdG. "Son los dueños de las abstracciones, los hombres, y es solo a través de la concreción de los hechos que puede cambiarse el relato". Y resumía así el estado de la cuestión: "No la creen porque pueden no creerla". Pueden hacerlo. Y lo hacen.