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Hábitos de salud y cambio climático

Cómo frenar el desperdicio de alimentos

MARÍA TITOS

Cómo frenar el desperdicio de alimentos

Anna Bach-Faig y Natalia Panadero Martínez

Seguir un patrón de alimentación saludable y sostenible es una de las principales medidas para disminuir el despilfarro de alimentos

Un tercio de los alimentos se acaban desaprovechando. Planificar la lista de la compra es una de las acciones que podemos llevar a cabo como consumidores para cuidar la salud de nuestro planeta y, por tanto, la de todas las personas. El desperdicio alimentario constituye un problema a nivel global, en el que además se esconde un gran despilfarro de recursos naturales que son de vital importancia para el ser humano, como son el agua y la tierra.

En un mundo en el que cada día las cifras sobre el hambre van en aumento (820 millones de personas padecieron hambre en 2018, según la FAO), al mismo tiempo y de forma paradójica, cada año se desperdicia un tercio de la producción mundial de alimentos aproximadamente. Gran parte de este desperdicio se produce en la Unión Europea, lo que supone un 14% del desperdicio global. Sin ir más lejos, en España se desperdician 7,7 millones de toneladas de alimentos cada año, según los datos proporcionados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). De esta forma, nuestro país se sitúa como el séptimo país de la Unión Europea en el que se produce un mayor desperdicio de alimentos.

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Las tasas más altas de desperdicio se concentran en los grupos de frutas y hortalizas y raíces y tubérculos.

Tal es la relevancia de esta lacra que se extiende en nuestro planeta que, en nuestro país, la Asociación de Empresas de Gran Consumo (AECOC) ha convocado la ‘2ª Semana contra el desperdicio alimentario’ en el marco de la campaña ‘La Alimentación no tiene desperdicio’, iniciada en 2012. Además, en los últimos años se ha producido el auge de iniciativas que tienen como objetivo disminuir el despilfarro de alimentos, especialmente las que hacen uso de nuevas tecnologías para lograrlo. Un claro ejemplo es la app móvil ‘Too Good To Go’, presente en 11 países europeos.

En los países industrializados, más del 40 % de las pérdidas se produce a nivel del comercio minorista y del consumidor. Por tanto, nuestro papel como consumidores es fundamental para dar solución a este problema. Con algunas pequeñas acciones, podemos ayudar a mejorar la salud de nuestro planeta, la cual tiene una importante repercusión sobre la salud de las personas.

Consejos para cuidar el planeta

Seguir un patrón de alimentación saludable y sostenible es una de las principales medidas para disminuir el despilfarro de alimentos a nivel individual. Estos patrones están basados en el consumo de alimentos de proximidad y de temporada, priorizando el consumo de alimentos de origen vegetal sobre los de origen animal. Especialmente, se deben evitar los ultraprocesados, disminuyendo así el uso de plásticos tan dañinos para nuestro planeta. Nuestra Dieta Mediterránea tradicional es uno de los patrones de alimentación saludable y sostenible más conocidos en el mundo.

"Somos lo que comemos", pero también "cómo comemos"

Existe un gran número de aplicaciones móviles que pueden facilitar nuestro camino hacia una alimentación basada en el mínimo desperdicio. Por ejemplo, la ya mencionada ‘Too Good To Go’, dispone de una red de establecimientos alimentarios adheridos que ofertan sus excedentes en forma de paquete sorpresa para que el usuario acuda a recogerlo. Algo similar ofrece la app española ‘Nice To Eat You’, en la que el usuario selecciona el lote de alimentos que más le interese. De esta forma, al establecer un precio inferior al habitual de los productos, los consumidores consiguen ahorrar dinero y disminuir el desperdicio alimentario al mismo tiempo.

Entre los consejos útiles que podemos encontrar para cuidar el planeta disminuyendo las pérdidas de alimentos, destacan acciones como la planificación de la lista de la compra; la cocina de aprovechamiento (recuerda que generalmente no se aconseja mantener los alimentos elaborados durante más de dos días en refrigeración y que a la hora de recalentarlos es muy importante que se haga de manera uniforme, alcanzando 70ºC como mínimo en el centro del producto); la rotación de los alimentos, colocando lo más antiguos en la parte delantera y así utilizarlos antes; almacenar los productos siguiendo las instrucciones proporcionadas en el envase; y en el restaurante, llevarse a casa la comida que haya sobrado en un recipiente adecuado.

Está en nuestras manos paliar los efectos del cambio climático cambiando nuestros hábitos hacia estilos de vida saludables y sostenibles que sean respetuosos con el planeta

Aprovechar la comida que sobra no solamente tiene un impacto en nuestros bolsillos, sino también sobre el medioambiente. Es hora de darle una segunda oportunidad a aquello que nos sobra, dejando atrás los prejuicios y dándole el valor que merece algo tan preciado como la comida. “Somos lo que comemos” pero también “cómo comemos”.

Profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Graduada en Enfermería por la Universidad de Valencia (UV) y Máster universitario de Nutrición y Salud por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) respectivamente.