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IDEAS

El cantante Donald Fagen. 

Escuchar el disco entero

Jordi Puntí

Dentro de unos días Donald Fagen volverá a tocar las canciones de Steely Dan en una serie de conciertos en Nueva York. La muerte, hace dos años, del guitarrista Walter Becker, que era la otra mitad del mítico grupo, puso en marcha quizás algún resorte nostálgico, o pecuniario, y con 70 años Fagen decidió que quería recuperar el espíritu que había dado éxitos tan emblemáticos como 'Hey Nineteen', 'Deacon Blues' o 'Do it Again'. Quienes hayan leído las memorias de Fagen—'Hípsters eminentes', publicadas hace unos meses en Libros del Kultrum— ya saben que es un culo de mal asiento, por eso dedicará los nuevos conciertos a tocar álbumes enteros de Steely Dan, sobre todo Aja y Gaucho.

No es, por otra parte, algo tan excepcional. Desde hace un tiempo artistas con una carrera prolongada utilizan un álbum antiguo como material para una gira, aunque sea como punto de partida o excusa. Los Planetas celebraron los 20 años de 'Una semana en el motor de un autobús' revisando ese álbum excepcional en clave sinfónica y acompañamiento de orquesta. Pau Riba demuestra en concierto que medio siglo más tarde el disco 'Dioptria' sigue siendo innovador, y U2 ha anunciado una gira mundial para celebrar los 30 años de The Joshua Tree.

Hoy en día, el ejercicio de recuperar en directo todo un disco tiene un punto reivindicativo que me gusta mucho. Por un lado está la comprensión del elepé como trabajo artístico, pensado y elaborado hasta el último detalle, algo que contrasta con esta época de canciones individuales, éxitos fungibles y artistas prefabricados. Cada disco captura su época y la fija en la memoria, como un insectoen ámbar, y volver a ella tiene su riesgo, pero a su vez es una defensa de una actitud y un reconocimiento de la evolución artística. Quizás el gesto más modélico es el de Massive Attack, que desde hace meses —como vimos el pasado febrero en Barcelona— también revive las dos décadas del clásico 'Mezzanine'. En este caso, además, actualizan la sonoridad del disco y lo sitúan junto a versiones de Bauhaus, Ultravox o Velvet Underground. Es decir, buscan perfilarse en una tradición