10 abr 2020

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TRIBUNA

Turistas en el entorno de la Rambla.

ELISENDA PONS

Barcelona, 'hub' turístico

Joan Canadell

La capital catalana debe ser una puerta de entrada de turistas hacia el resto de Catalunya

Barcelona disfruta de un excelente posicionamiento internacional. Su atractivo la ha convertido en un destino turístico de primer orden, resultado en buena parte del trabajo de muchos años del Consorci de Turisme de Barcelona y de muchos otros actores e instituciones catalanas. Pero este éxito no carece de problemas, que hay que solucionar, y sobre todo de oportunidades.

Barcelona tiene de todo: playa, montaña, cultura, patrimonio histórico, buen clima... Esta diversidad de oferta hace que los visitantes muestren un alto índice de satisfacción, que repitan y que sean prescriptores. De hecho Barcelona se ha convertido en un destino aspiracional (hay que ir una vez en la vida).

Su crecimiento sostenido ha hecho que, como otras ciudades europeas, tenga que hacer frente al reto de hacer compatible la actividad turística y la vida ciudadana. Las llamadas externalidades negativas del turismo generan desafección en la población y desdibujan la importancia económica. El turismo representa el 12% del PIB y más de 439.200 puestos de trabajo en toda Catalunya. No podemos renunciar, debemos seguir trabajando para multiplicar su impacto económico y mejorar su distribución.

En estos momentos estamos elaborando el Plan de Marketing Turístico del Destino Barcelona que determinará los objetivos estratégicos para los próximos años. Sin las conclusiones definitivas, me gustaría avanzar la visión general que queremos transmitir desde el nuevo equipo de la Cambra.

Hay que aprovechar el éxito de Barcelona como destino turístico para potenciar el turismo en toda Catalunya. El patrimonio que tenemos está presente en muchos puntos del territorio y en algunos aspectos solo fuera de la capital. El Románico, Montserrat o tradiciones como la Patum son ejemplos. Barcelona debe ser como un hub, una puerta de entrada a toda Catalunya que distribuya una parte del turismo que recibe hacia el resto del territorio. Esto reduciría la presión sobre la ciudad y contribuiría a la desestacionalización en muchas comarcas.

El Consorci debe liderar esta estrategia junto con otras instituciones y, en especial, con el Consell de Cambras de Catalunya. Alcanzar esta desconcentración pasa por crear ofertas atractivas bien conectadas desde Barcelona, y también que en la ciudad se apueste por fomentar estas actividades alternativas.

Esta estrategia tiene un recorrido largo que, incluso, puede contribuir a mejorar el arraigo territorial y generar actividad económica y puestos de trabajo y, por tanto, frenar la presión de abandonar los pueblos. En las próximas décadas la industria ocupará menos personas por el grado de robotización pero el sector servicios y, en especial, el turismo, seguirá creciendo gracias a las comunicaciones, las condiciones laborales, la conciliación y las tecnologías.
Por lo tanto, la sociedad catalana, política y empresarial, debería ser capaz de conectar la mayor parte del territorio con Barcelona con desplazamientos en servicios públicos cercanos a una hora, ya sea con ferrocarril o con buses lanzadera en vías rápidas. Hoy parece complicado, sobre todo teniendo en cuenta el estado de las infraestructuras, pero hay que luchar para desarrollar un plan de infraestructuras de país que permita este reto. Desde las cámaras somos muy conscientes de que este tema es urgente y trabajaremos fuerte para presionar a las administraciones para que asuman compromisos ambiciosos, si es necesario adoptando modelos público-privados.

Gran parte de las reclamaciones de estos últimos años se han basado en temas económicos como la falta de inversiones en infraestructuras. Pero mientras no llegan, hay que plantear el diseño de las infraestructuras necesarias en un futuro Estado catalán y ver cómo podemos afrontar con rapidez el máximo de estas infraestructuras. Es un tema prioritario para las cámaras y para ayudar a reducir la presión turística de la capital sin que afecte negativamente a la economía del país. Al contrario, estamos convencidos de que ayudará a seguir creciendo al sector turístico de una forma sostenible.

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