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IDEAS

Caroline Calloway, en una imagen de su Instagram.

La venganza del relato

Lucía Lijtmaer

Mientras una parte de la gente vivía su vida de manera más o menos habitual en este par de semanas, un pequeño pero significativo segmento de la población estaba pegado a las redes buscando información. Y no, esta no es una columna sobre las nuevas elecciones. La gente de la que hablo tiene suficiente con dos nombres: Caroline Natalie. De estas dos mujeres era la batalla por el relato, otro relato.

Nadie puede dejar de hacer reportajes sobre Caroline y Natalie, los dos arquetipos enfrentados cuya historia lo tiene todo

La historia es en principio sencilla: Caroline Calloway, una 'instagrammer' rubia, bella y exitosa con visos de cierta inteligencia cáustica propia de 'Chicas malas' y una alta dosis de conexión con su público ha sido destapada por su antigua amiga Natalie Beach como una psicópata narcisista sin corazón. En la revista 'The Cut'. En 6.000 palabras. El tema va algo más lejos: Beach desvela que ella era la que escribía sus 'posts' de Instagram, y no Caroline, y que trabajó en el libro que le habían encargado, por el que recibiría una ínfima parte del adelanto estipulado (un adelanto cifrado en 300.000 dólares). Por supuesto, la historia lo tiene todo: se habla de amistades tóxicas, se desvelan detalles descorazonadores sobre autoestimas truncadas, adicciones varias y el consiguiente final de ángel caído: Caroline no entregó el libro a la editorial que iba a hacer famosas a las dos y su amistad se fue al garete.

Lo curioso de todo esto es que la historia no ha quedado aquí, sino que ha adquirido vida propia. Nadie puede dejar de hacer reportajes sobre Caroline Natalie, los dos arquetipos: la 'cheerleader' vanidosa y algo cruel frente a la 'nerd', que finalmente se venga. Los medios 'serios' vuelven una y otra vez sobre la historia: ¿hizo Natalie lo que hizo para poder escapar de su némesis? ¿Es lícito que los 'negros literarios' destapen sus encargos? ¿Creó Natalie Caroline para poder dejarla en evidencia y hacerse famosa?

Nada de esto importa. La narración simbiótica sigue su curso. Caroline ya escribe en sus estados de Instagram que finalmente se llevará su historia al cine, y alguien convierte eso en noticia, en una crónica algo culta, con el suficiente desapego, con la suficiente superioridad moral como para que no parezca que todos hemos sido engullidos por el mismo monstruo, que funciona solo: la pelea de dos mujeres jóvenes ha creado un relato más o menos fascinante que nadie, absolutamente nadie, quiere dejar ir. No pasa nada por admitirlo.  

Temas: Instagram