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Editorial

Vecinos contra la inseguridad

Las protestas contra la degradación del entorno se han extendido a varios barrios de Barcelona, el Ayuntamiento debe atender sus reivindicaciones

El Periódico

Un grupo de 50 vecinos, durante la cacerolada en la Rambla del Prim, el sábado 17 de agosto.

Un grupo de 50 vecinos, durante la cacerolada en la Rambla del Prim, el sábado 17 de agosto.

La Asociación de Vecinos de la Barceloneta llevó a cabo, hace un año, una protesta contra la degradación de su entorno, en una lucha contra el incivismo que no es nueva y que no se refiere solo a este barrio barcelonés sino que, durante muchos veranos, se ha ido repitiendo en otras zonas de la ciudad aquejadas de problemas diversos, desde la presencia de un turismo invasivo hasta la violencia o la inseguridad, pasando por un repunte de la presencia de heroína en las calles. Este año, la protesta, agrupada en torno al movimiento Tsunami Vecinal, se ha ampliado y extendido a otras zonas, como La Verneda y el Besós-Maresme, con continuas caceroladas, justamente en contra del «aumento de inseguridad e incivismo». Esta vez, además, los barrios denuncian el fenómeno de la ocupación ilegal de fincas o viviendas particulares a cargo de grupos organizados que se relaciona preferentemente con actividades delictivas (droga, venta de artículos robados).

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La dificultad de hacer frente legalmente a esta problemática incentiva una actividad que no solamente afecta al propietario, sino que contribuye a generar una sensación de violencia e indefensión en todo el barrio. Los vecinos preparan una gran marcha en septiembre para que sus justas reivindicaciones sean escuchadas. Las reuniones con los distritos que prepara el nuevo teniente de alcalde de Prevención y Seguridad, Albert Batlle, deberían servir para atender las peticiones de estos vecinos y reducir su sensación de desamparo.