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CIENCIA

Los elementos de la vida

MONRA

Los elementos de la vida

Adela Muñoz Páez

No tiene sentido hablar de lo 'natural' frente a lo 'químico', porque los seres humanos, como todos los seres vivos, somos pura química

En la peluquería me preguntaron el otro día qué champú usaba, y cuando les dije que uno que no tuviera perfumes ni colorantes porque tengo problemas de alergia cutánea, me dijeron que me iban a poner uno “natural”, sin “sustancias químicas”. En ese momento pensé que más natural que el veneno de la cobra, imposible ¡y es mortal! Aunque recostada en un sillón mientras me trasteaban la cabeza con agua tibia no estaba en condiciones de discutir las bondades de lo 'natural', empecé a pensar en los elementos químicos que forman nuestro cuerpo.

Ocupando los primeros puestos por relevancia y por abundancia están el carbono, C, y el agua, H2O. El carbono, en su forma alotrópica grafito, que forma las minas de los lápices y el carbón, es feo, negro y tizna. En contraste, en su forma alotrópica diamante es el símbolo de la belleza, la perfección y el poder económico. Las grandes diferencias en propiedades y aspecto de estas dos sustancias con una misma fórmula química, C, se deben a la forma en que los átomos de carbono se enlazan unos con otros: en el diamante, cada átomo de C se enlaza a otros cuatro formando una red tridimensional; en el grafito, a otros tres, formando láminas. Aunque en el cuerpo humano no tenemos ni grafito ni diamantes (pero se pueden obtener estos últimos a partir de los restos de la incineración de un ser humano), el carbono es la columna vertebral de la mayor parte de las sustancias que nos forman, como proteínas, ácidos nucleicos, grasas y carbohidratos. En ellas también hay hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre (H, O, N y S). Por otro lado, lo que nos mantiene derechos, los huesos de nuestro esqueleto, están formados esencialmente por fosfato de calcio (P, O, Ca).

Millones de reactores químicos

En nuestro cuerpo tenemos millones de reactores químicos microscópicos en los que se sintetizan todos esos compuestos, se mantienen y reparan los ya preparados y se eliminan los residuos de los desechados. También tenemos infinidad de 'calderos' donde 'quemamos' de forma controlada carbohidratos y/o grasas para obtener la energía necesaria para mantenernos vivos. El oxígeno imprescindible para alimentar estos 'fuegos' no lo tenemos almacenado en el organismo, sino que lo tomamos constantemente de la atmósfera al respirar; en los pulmones lo fijamos a la hemoglobina y por medio de la sangre lo llevamos hasta las células que lo necesitan. La hemoglobina es una proteína que, aparte de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, tiene hierro, Fe, cuya falta da lugar a la anemia.

La materia prima para obtener todos los elementos que necesitamos la obtenemos de los alimentos (excepto el oxígeno, que, como hemos indicado más arriba, hemos de obtener del aire), y en el estómago los descomponemos en el reactor químico más agresivo de todos los que hay en nuestro cuerpo. Ahí tenemos grandes cantidades del ácido conocido antiguamente como 'muriático', que no es más que el ácido clorhídrico, HCl, que hay en todos los laboratorios de química y es el componente principal del aguafuerte que usamos para limpieza. Este compuesto es la base de la digestión de los alimentos; por ello, el pH del estómago es muy 'ácido': está entre 2 y 3, por lo que cuando el píloro, la válvula que cierra el estómago, no funciona bien, el ácido sube por el esófago y sufrimos 'acidez'. El cloro, Cl, es por tanto otro de los elementos vitales y uno de los pocos que no obtenemos de los alimentos orgánicos, que para los químicos son aquellas sustancias que tienen cadenas de átomos de carbono e hidrógeno, sino de una sustancia inorgánica: la sal común.

Agua encerrada en las células

Pero el componente principal de nuestro cuerpo es el agua. El porcentaje varía mucho de unos órganos a otros; por ejemplo, representa el 22% de los huesos y el 85% de los pulmones y el corazón; como promedio, un 70% del cuerpo humano es agua. Este agua no se derrama porque está encerrada en las células, que podemos imaginar como globos diminutos, cuyas membranas son semipermeables gracias a las bombas de sodio (Na) y potasio (K), otros dos elementos vitales para el ser humano. En el cuerpo hay tanta agua porque es el medio en el que tienen lugar todas las reacciones referidas más arriba, y el vehículo en el que se llevan los nutrientes a las células y los productos de deshecho a los riñones y el hígado.

Los seres humanos somos capaces de pensar, sentir, crear, sufrir; en suma, vivir, gracias a una infinidad de reacciones químicas que tienen lugar en nuestros cuerpos. Por eso no tiene ningún sentido hablar de lo 'natural' frente a lo 'químico', porque nosotros, como todos los seres vivos, somos química, pura química.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras de El Periódico.