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LA CLAVE

Miquel Buch, en el centro de operaciones de los bomberos en Vinebre.

ROGER SEGURA (ACN)

Espiritismo en la Generalitat

Luis Mauri

De las palabras de Buch se deduce que como los ciudadanos catalanes carecen de dificultades reales acuciantes, sus gobernantes pueden seguir absortos en la práctica de la hechicería política

Noticias. ¿Para qué sirven las noticias? La emergencia climática trastorna las condiciones de vida en el planeta. Restalla como un látigo sobre la economía, la demografía, las migraciones, las hambrunas, el acceso al agua, los conflictos sociales, las disputas geoestratégicas, las guerras…

Más noticias. En el trono occidental se sienta un emperador inclasificable, un tercio Nerón, un tercio Jesús Gil, un tercio tuitero bravucón. Antes de prenderle fuego a Washington, Trump aboca al mundo al abismo de un conflicto comercial escalofriante, juguetea a la guerra con Irán y agarra a las mujeres por el coñoAmerica first!

Óscar Martínez, de 25 años, y su hijita Valeria, de 23 meses, vestidos de ríoAylan Kurdi, de tres años, vestido de mar. Millares más, vestidos de hambre o de pólvora; vestidos de ceniza. Ellos son nosotros, pero nosotros preferimos ignorar esta verdad y pagar a esbirros para que los contengan fuera de las murallas mientras desde este lado acosamos a los rescatadores voluntarioshéroes mitológicos del siglo XXI.

Dentro de las murallas, la pobreza también aprieta. Más del 21% de los catalanes está oficialmente en riesgo de exclusión social. Este dato debería suscitar una acción gubernamental y legislativa frenética. Pues no. La Generalitat lleva casi una década sumida en la parálisis. Las últimas actuaciones de envergadura fueron los draconianos recortes sociales del bienio 2011-2012. Después de eso, un torrente de promesas fraudulentas y la fractura social. Frustración, resentimiento y tiempo perdido. Nada más.

El farol inconcluso

Arde el bosque en Catalunya. Buch ilustra: las unidades del Ejército español que colaboran en la extinción de las llamas son una contribución del estado vecino. No lo ha dicho un tipo acodado en la barra de un bar, ni un tuitero enfebrecido. Lo dice, sin ruborizarse, el ‘conseller’ de Interior, que tiene a su mando a 17.000 policías armados. Se deduce que el farol de Ponsatí no ha concluido. Como los ciudadanos catalanes carecen de dificultades reales acuciantes, sus gobernantes pueden seguir absortos graciosamente en el espiritismo.

Noticias. ¿Para qué sirven las noticias? Para hacernos una idea de nuestra condición y de la de nuestros congéneres.