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MEDIO AMBIENTE

Emergencia climática: ¿Alerta imprescindible o cortina de humo?

El Consell Executiu ha declarado la situación de urgencia después de varios años de inacción y retraso en las renovables

La declaración debe ir acompañada de compromisos y acciones inmediatas recuerda el movimiento de Greta Thunberg

Manuel Vilaseró

Manifestantes contra el cambio climático, en la plaza de Sant Jaume, en Barcelona. 

Manifestantes contra el cambio climático, en la plaza de Sant Jaume, en Barcelona.  / FERRAN NADEU

Después de que en Gran Bretaña multitud de administraciones hayan declarado el estado de emergencia climática, la ola ha empezado a entrar en España por Catalunya pero el hecho de que la primera gran institución en sumarse haya sido la Generalitat ha lanzado el interrogante de si más que un avance, este tipo de proclamas no pueden ser una cortina de humo para encubrir la inacción. El Govern lleva años sin emprender acciones contra la emisiones que causan el calentamiento global.

Desde los movimientos que lideran esta reclamación, Fridays for Future y Extinción Rebelión, se insiste en la importancia simbólica de reconocer que el planeta se encuentra en un estado de emergencia que necesita por tanto de medidas urgentes . "La clave está en que las declaraciones vayan acompañadas de compromisos y seguidas de acciones inmediatas cuya aplicación nos encargaremos de exigir con nuestras movilizaciones", resume Lucas Barrero, portavoz de Fridays for Future Girona. "No podemos resolver el cambio climático sin tratarlo como una emergencia", dijo ante el Parlamento británico la activista sueca Greta Thundberg que ha inspirado el movimiento estudiantil.

Parálisis catalana

Catalunya aprobó en agosto del 2017 su propia Ley de Cambio Climático pero desde entonces no se ha activado ninguna de sus medidas. Ni la fiscalidad ambiental (impuesto al CO2), ni las mesas de participación social. La instalación de energías renovables está prácticamente paralizada por los obstáculos impuestos por la normativa autonómica, además del parón que significo el cambio en la retribución decretado por el Gobierno del PP. Desde 2013 no se ha abierto ningún parque eólico mientras la energía solar térmica y fotovoltaica crecen con cuotas muy inferiores a las del resto de las autonomías.

La ley catalana marca como objetivo alcanzar el 50% de energías renovables en el 2030 pero ahora apenas supera el 15%, mientras que en el conjunto de España ronda el 40%. En su declaración, el Consell Executiu muestra su voluntad de revertir la situación y darle la vuelta a los objetivos, pero si no actúa rápido un  adelanto electoral tras la sentencia del ‘procés’ puede pillarle sin los deberes hechos.

Unidas Podemos ha anunciado este miércoles que su primera iniciativa parlamentaria será proponer que el Congreso de los Diputados declare la emergencia climática. Su diputado Juanxo López de Uralde, de la formación ecologista Equo, cree que aunque sea un primer paso "simbólico", la declaración es necesaria para que "esta legislatura se convierta en la de la emergencia climática, como reclaman las organizaciones ecologistas". "Para que sea un declaración de verdad, inmediatamente después presentaremos otras iniciativas como la propuesta de ley de cambio climático que ya registramos la pasada legislatura", añade el exdirector de Greenpeace España.

La actitud de la derecha 

Una declaración de este tipo, exigida el pasado martes por 26 organizaciones, saldrá adelante en el Congreso sin problemas por la mayoría de izquierdas que reúne la cámara. El concepto de emergencia climática forma parte del vocabulario que maneja habitualmente la actual ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera. La votación será también un buen termómetro para medir el grado de implicación al que están dispuestos a llegar los partidos de la oposición, PP, Ciudadanos y Vox, que nunca mencionan el cambio climático como una de las sus preocupaciones.

Otras instituciones catalanas, como la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC)la Universitat de Barcelona (UB) la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) han aprobado sus propias declaraciones de emergencia. Todas destacan su papel de portavoces de una comunidad científica que se ha pronunciado de forma unánime sobre la necesidad de actuar de modo urgente. Más allá de una declaración genérica de intenciones, ninguno de los tres campus adjunta una hoja de ruta para reducir sus propias emisiones, aunque la UB recuerda que en los últimos años se han conseguido rebajar gracias a medidas de ahorro energético y a la contratación de electricidad renovable.

Un buen ejemplo de lo que podría ser una declaración de emergencia efectiva es la que ha propuesto la plataforma Complutenses por el Clima (CxC). Integrada por   profesores, estudiantes, investigadores y personal de administración y servicio del campus, han pedido al Consejo de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que se firme una declaración de emergencia climática que contenga una hoja de ruta que permita a este centro alcanzar las emisiones cero 2030 con propuestas de medidas concretas.