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EN CLAVE EUROPEA

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la cumbre del G-20 en Osaka.

FRANCK ROBICHON (AP)

La batalla por los cargos de la UE

Eliseo Oliveras

La presidencia de la Comisión Europea y del BCE son los dos nombramientos más importantes en juego

La distribución de fuerzas políticas es más equilibrada que hace cinco años y requiere un mayor nivel de pacto

Los líderes de la Unión Europea (UE) celebrarán este domingo 30 de junio una cumbre extraordinaria para consensuar los nombramientos de los cinco puestos clave europeos: los presidentes de la Comisión Europea, del Consejo Europeo, del Banco Central Europeo (BCE) y del Parlamento Europeo y el responsable de la Política Exterior y de Seguridad Europea. De estos cargos, los dos más importantes por el poder y el impacto de sus decisiones son la presidencia de la Comisión Europea y la presidencia del BCE.

El presidente del Ejecutivo comunitario es el cargo de mayor poder y relevancia en la UE, ya que define la orientación política de la Comisión Europea, de sus decisiones y de sus propuestas legislativas. Su actual presidente, Jean-Claude Juncker, ha restablecido el papel político de la Comisión Europea, que descuidó su antecesor, José Manuel Durao Barrosoantes de reconvertirse en lobista de Goldman Sachs. El nuevo presidente deberá recuperar la cohesión social perdida, combatir las derivas autoritarias (Hungría, Polonia) y revitalizar el proyecto político europeo tras la salida británica. Los socialistas mantienen intensas gestiones para lograr la elección de su candidato, Frans Timmermans, pese a la oposición frontal de Italia, Polonia, Hungría y la República Checa.

La crisis económica y la crisis de la eurozona han dado una importancia política capital a un cargo más técnico como la presidencia del BCE. El anuncio de Draghi en el 2012 de que iba "a hacer lo que fuera necesario" para preservar el euro acabó con los ataques especulativos contra la divisa europea y fue lo que salvó la eurozona, no la política de austeridad. La inyección masiva de 2,6 billones de euros al sistema económico iniciada en el 2015 por el BCE, promovida por Draghi, permitió apuntalar la frágil recuperación de la eurozona.

Decisión crucial

La sucesión de Draghi es, por tanto, una decisión crucial para el futuro de la eurozona. Resulta preocupante que uno de los candidatos a sucederle, Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, fue el mayor opositor a las dos medidas de Draghi que salvaron la eurozona. Weidmann llegó a testificar en el Tribunal Constitucional alemán contra el mecanismo adoptado por el BCE para poner fin a los ataques especulativos a la deuda pública de la eurozona. Francia, con el respaldo de los países del sur, promueve dos candidatos que supondrían una continuidad respecto a Draghi: el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, y Benoit Coeuré, miembro del comité ejecutivo del BCE.

La relevancia e impacto de los cargos de presidente de la UE y del 'ministro' europeo de Exteriores y Defensa dependen mucho de la personalidad elegida para el cargo. El actual presidente de la UE (formalmente presidente del Consejo Europeo), Donald Tusk, ha dando una mayor influencia y relevancia política al cargo, frente al perfil burocrático de su antecesor, Heman van Rompuy. La actual ministra europea de Exteriores, Federica Mogherini, también ha dinamizado más la actividad diplomática y de defensa europea que su antecesora, Catherine AshtonJavier Solana, que ocupó ese cargo de 1999 al 2009 con muchísimos menos medios de los que dispuso Ashton con el Tratado de Lisboa, logró más visibilidad y efectividad para la política exterior europea.

La actual distribución de fuerzas políticas en el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo es muy diferente a la que existía cuando se produjo el anterior reparto de cargos en el 2014 y en esta ocasión se suma además el puesto de presidente del BCE. La pieza central es la presidencia de la Comisión Europea, en función de la cual se repartirán los demás cargos para contentar a los principales grupos políticos, y el del BCE, en función del equilibrio de fuerzas entre los países de la eurozona.

Respaldo de 21 países

Hace cinco años, el Partido Popular Europeo (PPE) dominaba los gobiernos europeos y solo necesitaba pactar con los socialistas para disponer de la mayoría absoluta necesaria en el Parlamento Europeo para ratificar los nombramientos. Actualmente, los populares encabezan ocho gobiernos en la UE, los liberales, seis, y los socialistas ocho, tras la nueva incorporación danesa y pueden contar con el respaldo de Grecia. Además están Austria y Bélgica, con gobiernos interinos, y el complicado voto de Polonia, Italia y Reino Unido.

El presidente de la Comisión Europea necesita para su aprobación en la cumbre el respaldo de 21 países de la UE que sumen al menos el 65% de la población. Después necesitará en el Parlamento Europeo una mayoría absoluta de al menos 376 votos, que debido a la mayor fragmentación política requerirá de una coalición de populares, socialistas, liberales y verdes para asegurar una cómoda mayoría parlamentaria.