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Dos miradas

Ada Colau y el resto de ediles posan en la escalera del Ayuntamiento de Barcelona.

JORDI COTRINA

Mío y solo mío

Emma Riverola

La decisión de Colau es respetuosa con sus votantes y coherente. También el independentismo se unió para continuar en el poder, a pesar de que Arrimadas ganó las elecciones al Parlament

El 'agit-prop' procesista afirma que Ada Colau ha arrebatado a Ernest Maragall la alcaldía. Arrebatado como sinónimo de robado, desposeído. Recuerdo las palabras de Marta Ferrusola cuando Pasqual Maragall (curiosos juegos del destino familiar) fue investido presidente de la Generalitat y acabó con 23 años de pujolismo: "Es como si entran en tu casa y te encuentras los armarios revueltos, porque te han robado".

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La decisión de Colau es respetuosa con sus votantes y coherente, solo así podrá continuar trabajando por su proyecto de ciudad. También el independentismo se unió para continuar en el poder, a pesar de que Inés Arrimadas ganó las elecciones al Parlament. Entonces, los entusiastas analistas no se cuestionaron la legitimidad del pacto. Este lunes me preguntaba cuándo Catalunya se volvió loca. Son muchos los momentos que han exacerbado los ánimos, pero hay un escenario primigenio. Ferrusola lo expresó a la perfección. El nacionalismo catalán, como todos los nacionalismos, lleva años con el contrato de propiedad en la mano. Esgrimiéndolo ante los colonos, los 'botiflers'... Son décadas de conflicto larvado. Y así estamos.