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Al contado

La Cambra y la estrategia de las dos tazas

La Cambra y la estrategia de las dos tazas

Agustí Sala

Un exceso de disrupción del estatu quo puede llegar a ser contraproducente para quien la promueve

Que no será senador autonómico ni presidente de la cámara alta el primer secretario del PSCMiquel Iceta, por el veto de Junts per CatalunyaERC y la CUPpues habrá dos representantes de su partido al frente de Congreso de los Diputados, Meritxell Batet; y del Senado, Manuel Cruz. No uno, sino dos. Y quién sabe si no habrá algún que otro ministro socialista catalán, como suele ser habitual, también cuando se configure el Gobierno presidido por Pedro Sánchez

Siguiendo una estrategia parecida, la candidatura independentista auspiciada por la Assemblea Nacional Catalana (ANCque se impuso en las elecciones a la Cambra de Comerç de Barcelona, ha optado por elegir como presidente a uno de sus representantes menos contemporizadores. 

Joan Canadell, el escogido por sus colegas, no ha escondido nunca su defensa de la república catalana incluso invitando a dar la espalda a las empresas que no han aplaudido de forma enfervorizada el 'procés'. Y no digamos ya si son aquellas que optaron por trasladar la sede social fuera de Catalunya, a las que considera traidoras a la causa. Algunas de estas se sentarán en el pleno de la institución tras haberse comprometido a financiar la entidad con 75.000 euros anuales. Pero ahora formarán parte de la minoría con una mayoría enfrente que les mira, siendo suaves, con mucho recelo.

Para quienes la victoria secesionista en la Cambra ya fue un trago difícil de deglutir, lo del próximo presidente de una de las instituciones económicas y empresariales de más peso en Catalunya es algo así como un corte de digestión. No son una ni dos, si no más tazas. Muchas, demasiadas. 

Pero es que el enfrentamiento basado en contraponer puntos de vista sin intención de aproximarlos domina en la actualidad la política y se ha trasladado a todas las esferas de la vida. Y las instituciones económicas se han contagiado de este clima de disputa.

Y eso que incluso algún insigne independentista considera que los maximalismos no conducen más que al conflicto. O sea, que un exceso de disrupción del estatu quo puede llegar a ser contraproducente para quien lo promueve. Pero estos no son quienes han impuesto hasta ahora sus tesis sino quienes prefieren ir por la vía directa. 

Nadie quiere dar su brazo a torcer ni propiciar gestos que se interpreten como un síntoma de debilidad. Y menos, los candidatos independentistas en la Cambra, que se arrogan la representatividad de la mayoría de las pymes y los autónomos catalanes (al menos de aquellos que les han votado) y que ven llegada la hora de una especie de declaración unilateral de independencia (DUI) de la Cambra de Comerç.

En ningún artículo del Código Penal está escrito que ser independentista sea delito. Otra cosa es querer imponerlo por las bravas. El caldo, si es que hay que tomarlo, mejor taza a taza.