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Lectura

Un trabajador leyendo un libro disfrutando de las vacaciones.

Concreción y punto de partida

Isabel Sucunza

Los libros alargan todas las experiencias vividas y dan pie a muchas de las que aún nos quedan por vivir

Es la hora del toque de queda de los 'skaters' del MACBA, detrás de cuyo edificio, en el teatro del CCCB, ahora mismo habla Brett Anderson, uno de los invitados del festival Primera Persona de este año. A la misma hora, en Fabra i Coats, se debe de estar acabando de retirar la gente que ha pasado durante el día por la feria Literal. Al mismo tiempo, volviendo a la plaza dels Àngels, en el patio de la Misericòrdia, todo está preparado para que empiece el concierto con el que El Pèsol Feréstec cerrará la jornada del festival Barcelona Poesia. Pienso todo esto mientras espero, de hecho, que empiece ese concierto.

Cuando por fin entro, me encuentro con un patio lleno de gente que sigue el ritmo (y cuando digo "seguir el ritmo" quiero decir bailar a golpe de sardana) de las canciones hechas con versos de Carner, de Blai Bonet, de Maria Mercè Marçal y de tantos otros. Un día después me enteraré de que la feria Literal ha batido el récord de asistencia de público y que el festival Primera Persona ha colgado el cartel de entradas agotadas en todas las sesiones.

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Hace unos días, en Buenos Aires, viendo la cantidad de gente que llenaba los pasillos de la FIL, me explicaban cómo allá se tenía asimilada la feria del libro como una opción de ocio más: se va con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo al acabar la jornada laboral…

Fue en esa misma feria donde, mientras esperaba a alguien, vi proyectado en una pantalla gigante un anuncio de promoción de la lectura que caía en los mismos tópicos sobados que suelen usar aquí las instituciones cuando quieren meternos en la cabeza que lo que necesitamos es leer. “Leer es viajar a mundos imposibles”, decía. ¿Mundos imposibles? ¿Para qué? Si lo que demostramos siempre que tenemos oportunidad es que lo que queremos es ir a conciertos de El Pèsol Feréstec, a escuchar a Brett Anderson, a pasear entre libros por la feria… Anda que no funcionaría mejor decir la verdad: que muchos libros son punto de partida y concreción de todo eso que nos gusta hacer con los amigos los fines de semana. Son documentos impresos en los que todo eso queda reflejado y pensado. Son los que alargan todas esas experiencias vividas y dan pie a muchas de las que aún nos quedan por vivir.