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LA CLAVE

El 'entrismo' amarillo

El 'entrismo' amarillo

Enric Hernàndez

Los medios, el sindicalismo, la Fira, la Cambra... El soberanismo sigue copando espacios de poder en Catalunya, a la espera de conquistar el bastión de Barcelona

Los métodos del trotskismo siguen muy vigentes en pleno siglo XXI, no así su pensamiento. Leon Trotsky se pateó medio mundo para denunciar la deriva estalinista en la Unión Soviética y alentar una revolución comunista permanente a nivel planetario. El viejo revolucionario  fue el padre intelectual de la estrategia del 'entrismo': la infiltración de sus partidarios en partidos socialdemócratas para apoderarse de los mismos y atraerlos a los principios de la Cuarta Internacional. Aunque poco exitosas en términos históricos, sus prácticas fueron aplicadas por otras muchas organizaciones políticas y sindicales, como la clandestina CCOO bajo el régimen franquista.

En Catalunya, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se ha anotado un éxito incotestable en las elecciones de la Cambra de Comerç de Barcelona, al ocupar la candidatura que promovía la mayoría absoluta de los asientos en liza. De igual modo, fueron determinantes el lobi soberanista Femcat y las administraciones catalanas en la elección del nuevo presidente de la Fira.

Otro hito reciente del independentismo lo protagonizó en marzo la Intersindical CSC. Con un exmiembro de Terra Lliure al frente y el apoyo explícito de la ANC, en las elecciones de los funcionarios de la Generalitat la Intersindical pasó de ser una fuerza residual a ocupar la segunda plaza. En el panorama comunicativo, a los medios públicos y algunos privados se suman numerosos portales concertados, todos ellos desinhibidamente independentistas.

Lenta pero inexorablemente, el 'entrismo' amarillo  se adueña de todos los resortes del poder, respaldado por el tupido tejido asociativo y cultural que el 'pujolismo' tejió durante décadas a golpe de talonario público. Próxima estación: el Ayuntamiento de Barcelona.

AMPLIAR LA BASE

Encuestas en mano, el 26-M el independentismo conservará las cuatro diputaciones catalanas, ERC volverá a ganar las europeas y, con Ernest Maragall como alcaldable, estaría en condiciones de conquistar el 'cap i casal'. Monopolizar el presupuesto público no equivale a "ampliar la base social" favorable a la república, pero es de gran ayuda para lograrlo.