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El tablero político español

Santiago Abascal, líder de Vox.

REUTERS / SERGIO PÉREZ

¿Cuál es la situación de Vox tras el 28-A?

Xavier Casals

Las perspectivas del partido de ultraderecha ante las elecciones del 26-M son menos favorables a las previas a de las generales

¿Qué balance puede hacerse de Vox después del 28-A? Consideramos que destacan tres aspectos analizados a continuación.

Los resultados: avance con claroscuros

Sus buenos resultados (2.677.173 votos, 10,1% del voto total y 24 escaños) han comportado una inyección económica importante, 2,6 millones de euros. Pero la situación actual de Vox es distinta a la que conoció tras los comicios andaluces. Entonces sus apoyos (10,9% y 12 escaños) rebasaron las encuestas más optimistas y el partido fue decisivo para expulsar al PSOE de la Junta, lo que incentivó su apoyo el 28-A. En cambio, tras esta cita electoral el partido afrontaría un escenario opuesto. Sus resultados han sido menores de los que auguraban varios sondeos (que hasta apuntaron su posible 'sorpasso' a Cs). Como señala José Antonio Zarzalejos, Vox “iba ser un tsunami y se ha quedado en una ola”. Además, ha sido el partido más ineficiente a la hora de convertir votos en diputados según la ley electoral: no ha traducido en escaños casi 700.000 sufragios recibidos. Por último, la nueva composición del Congreso no parece depararle rol decisivo alguno. Ello puede desincentivar su voto el 26-M en beneficio de sus rivales.

La agenda de la derecha: cambios a la vista

Los cercanos porcentajes de voto del PP (16,7%) y Cs (15,9%) del 28-A abren una pugna sin cuartel por liderar la derecha. Ello posiblemente supondrá un desplazamiento hacia el espacio de centro de la campaña electoral del 26-M. Así parecen indicarlo el lema del PP en las elecciones locales ('Centrados en tu futuro') y el hecho de que Pablo Casado haya calificado por primera vez a Vox como “ultraderecha”. Si este escenario se confirma, los temas de Vox dejarán de marcar la agenda política de la derecha, perdiendo protagonismo el partido y quizá con ello tirón electoral.

Una implantación territorial acotada

El voto a Vox refleja una implantación muy desigual, pues sus baluartes forman una mancha que se extiende de forma diversa por el centro y sureste peninsular: Madrid (5 escaños), Castilla-La Mancha (2), Valencia (3), Murcia (2) y Andalucía (6). Pero está ausente del País Vasco y Galicia, y en Catalunya solo tiene un escaño. Esta cartografía muestra límites claros de arraigo territorial de Vox y asocia su voto a una reacción nacionalista española recentralizadora del centro y sur peninsular ante las “nacionalidades históricas”, en sintonía con el afán de Vox de abolir el Estado autonómico. Lo ratificaría el hecho de que en Baleares, donde ha obtenido un escaño, el partido abona tesis de secesionismo lingüístico (apoyar un “idioma balear”).

Desde esta óptica, las perspectivas de Vox ante el 26-M son menos favorables a las previas al 28-A dados los factores expuestos. Así, la triple convocatoria electoral puede afectar a Vox de modo distinto, con una eventual alza global del voto en los comicios europeos y con apoyos territoriales desiguales en los locales y autonómicos, y que pueden decrecer. No obstante, actualmente todo pronóstico electoral debe tomarse con cautela.