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ELECCIONES GENERALES

Radiografía de la Catalunya ultra

Vox ha recibido más apoyos en los cuatro pueblos de Catalunya con la renta más alta que en los cuatro con la renta más baja

En dos de los cinco pueblos catalanes donde Vox ha obtenido más de un 10% de los votos hay una presencia militar importante

Berta López

Las elecciones del 28-A han sido sin duda, históricas. La gran movilización hizo escalar la participación hasta casi rozar el 76%, 9,27 puntos porcentuales más que en 2016. Uno de los principales titulares de los comicios es que España entró a formar parte del club de los países europeos con representación de la extrema derecha en la Parlamento. Un 10,26% del electorado que se acercó a las urnas confió en Vox, propinándole un total de 2.677.173 votos que le valieron 24 escaños -procedentes de 17 provincias diferentes-, un salto importantísimo respecto a las últimas elecciones. En el 2016, los ultraderechistas no llegaron a los 47.000 votos, lo que representó un 0,2% del total y les dejó sin escaños. Para entender el alcance de la cuestión, Vox ha conseguido solamente un 40% de votos menos que el PP y un 30% menos que Podemos.

Mientras a algunos el lunes les saltaron las alarmas por la llegada de los ultras, otros vieron el vaso medio lleno puesto que los sondeos le auguraban a Santiago Abascal una irrupción mucho más triunfal, con hasta 37 escaños según el CIS, 38 según RTVE, 39 según La Sexta o 45 según la encuesta preelectoral del GESOP para EL PERIÓDICO.

Reparto territorial

El partido de Santiago Abascal y Javier Ortega Smith –protagonista de la actualidad política durante los últimos dos meses por ejercer el papel de abogado de la acusación popular en el juicio del 'procés'- ha conseguido representación en 11 de las 19 comunidades autónomas, quedándose fuera del reparto de escaños en las Islas Canarias, Cantabria, Galicia, La Rioja, Melilla, Ceuta, Navarra y el País Vasco, donde tampoco PP ni Ciudadanos consiguieron hacerse con ningún representante. El partido ha superado el umbral del 3% del voto en todas las comunidades excepto en el País Vasco, de donde –paradójicamente- es original su líder, Santiago Abascal. A nivel provincial, los únicos territorios donde la ultraderecha no consiguió superar ese 3% fueron Lleida y Girona en Catalunya y Guipúzcoa y Vizcaya en el País Vasco.

Por otro lado, donde más se encandilaron con el discurso ultra fue en las ciudades autónomas de Ceuta (24%) y Melilla (16,9%) y en las provincias de Almería (19,2%), Murcia (18,6%), Toledo (16,9%) y Guadalajara (16,5%).

En Catalunya

A pesar de ser una de las comunidades que han aportado un diputado de Vox al hemiciclo estatal, Catalunya (3,6%) ha sido el segundo territorio donde menos ha triunfado el discurso de la ultraderecha, por detrás del País Vasco. A nivel provincial, en Tarragona es donde la ultraderecha más ha calado, convenciendo a un 4,8% de los que acudieron a las urnas, lo que sin embargo no fue suficiente para conseguir representación. Por detrás; Barcelona con un 3,6%, Girona con un 2,8% y por último Lleida, donde solamente un 2,7% de los votantes apostaron por la lista que encabezaba el empresario Miquel Bonastre Guillamet.

A pesar de que el mapa del porcentaje de voto de Vox en Catalunya es prácticamente incoloro, algunas manchas verdes marcan los cinco pueblos donde Vox ha conseguido excepcionalmente más de un 10% del total de los votos: Sant Climent Sescebes (14,63%), Canejan (13,11%), Talarn (12,88%), Alfara de Carles (10,55%) y Querol (10,17%). El primero en Girona, el segundo y el tercero en Lleida y el cuarto y el quinto en Tarragona. Paradójicamente, pese a ser la única provincia donde uno de los escaños ha caído en manos de ultras, en ningún pueblo de la provincia barcelonesa los de extrema derecha han convencido a más de un 10% del electorado. El Pont de Vilomara i Rocafort, un municipio de apenas 4.000 habitantes contiguo a Manresa, ha sido el pueblo de la provincia de Barcelona donde más porcentaje de voto ha logrado, un 7,53%. En Tarragona sorprenden también los resultados de la ultraderecha en dos municipalidades vecinas a la capital: Salou Vila-seca, donde el partido de Abascal convenció a un 8,94% y un 8,42% del electorado respectivamente.

Rompiendo tópicos

No es cierto que la extrema derecha coseche más votos ahí donde hay un porcentaje más alto de población inmigrante. Como tampoco lo es que sean las clases bajas las que se decantan más por partidos como Vox, un mito que el mismo partido ha ido alimentando a lo largo de la campaña para tratar de arañar unos cuantos votos a la izquierda, sobretodo a Podemos. Un ejemplo claro que desmiente el segundo mito es el del reparto de votos en la capital catalana: el distrito con una renta per capita más alta de Barcelona, Sarrià-Sant Gervasi, encabeza también la lista de distritos que porcentualmente más apoyo brindaron a Vox. A pesar de que fue ERC quien se impuso en el distrito, también fue ahí donde más apoyo recibieron Ciudadanos, el Partido Popular y Junts per Catalunya. Esta tendencia sigue siendo vigente si nos fijamos en el total del territorio catalán: en los cuatro municipios con más renta -Matadepera, Sant Just Desvern, Sant Cugat del Vallès y Sant Vicenç de Montalt- una media del 3,8% -0,2 puntos porcentuales por encima de la media catalana- de los votantes apostaron por Vox el pasado domingo, mientras que solo el 2,1% de la población de los pueblos con menos renta -Batea, Aitona, Horta de Sant Joan y El Perelló- ofreció su voto a los ultras.

En referencia a la primera asunción, ninguno de los cinco pueblos donde Vox ha tenido más de un 10% de los apoyos tiene una tasa de inmigración superior a la media de Catalunya, 14,22%. Sant Climent, el que cuenta con la tasa más alta, no llega ni al 13,50%, mientras que Alfara de Carles y Querol se mueven entre el 5% y el 6%. En los pueblos de Lleida, el porcentaje es aún menor: 3,38% en Talarn e inexistente en el pequeño pueblo del Aran, Canejan. Los resultados de Vox en los pueblos con más inmigración desmienten también esa misma teoría: en el pueblo con una mayor tasa de inmigraciónGuisona (50,84%), los ultraderechistas han conseguido solamente un 1,33% de los votos. Abriendo un plano general sobre los 13 pueblos con una tasa de inmigración superior al 30% del total del censo, el apoyo que han recibido los ultraderechistas, ha sido de media, del 3,3%, 0,3 puntos porcentuales por debajo de la media catalana.

Sí que ha convencido a los militares

Donde sí que ha convencido el partido de Santiago Abascal es en los pueblos con presencia militar. Dos de los pueblos donde Vox ha superado el umbral del 10% son pueblos con una fuerte presencia de las fuerzas armadas: en Sant Climent Sescebes, un pequeño pueblo de 635 habitantes del Alt Empordà, se encuentra la única unidad de la Fuerza Terrestre del territorio catalán y en Talarn, donde Vox ha conseguido sus terceros mejores resultados, está ubicada la Academia General Básica de Suboficiales. En otros pueblos con presencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado el partido de ultraderecha también ha tenido un peso importante. En Sant Andreu de la Barca -municipio que acoge la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona- los ultraderechistas consiguieron el 5,82% de los votos y en Figueres -que también cuenta con una base militar- los de Abascal llegaron al 5,08%.

¿Y los votantes de Plataforma per Catalunya?

El partido de ultraderecha fundado en 2002 en Vic por Josep Anglada con el principal objetivo de acabar con la inmigración acordó su disolución el pasado febrero. A pesar de no haber conseguido nunca un escaño ni en el Parlament ni en el Congreso, Plataforma per Catalunya tuvo su momento de gloria en 2011, cuando consiguió 67 concejales en distintos municipios catalanes. Perdieron fuelle rápido y cuatro años más tarde volvieron a quedarse sin concejales, manteniéndose solamente en ciudades como El Vendrell o Salt. Sin embargo, a pesar de la disolución no se resignaron a abandonar persecución de aquellos que cruzan la frontera para buscar un mejor futuro sino que recomendaron a sus militantes y simpatizantes que se afiliaran a Vox.

Y parece que les hicieron caso: en los municipios donde aún mantienen el concejal, el porcentaje de voto que obtuvo PxC en las elecciones generales de 2011 y el que ha recibido Vox el 28-A es bastante similar, siendo el segundo más elevado en todos los casos, pues su discurso ha sido mucho más mediático y se ha dirigido a un público mucho más amplio. En Salt, del 3,6% de votos de PxC se ha pasado al 4,79% para Vox; en Mataró, el porcentaje se ha mantenido, un 4,43% para Vox frente al 4,36%; al igual que en Amposta, donde han pasado del 2,23% al 2,82%. Mientras que en el Vendrell el crecimiento ha sido del 2,94% al 5,25% y en Sant Miquel de Fluvià, del 0,81% al 9,71%. Este último caso, puede entenderse por el trasvase de votos del PP a Vox y a Ciudadanos. Los populares consiguieron en 2011 el 25,2% de los votos mientras que en el 28-A sus apoyos cayeron hasta el 2,62% en beneficio de Vox y Ciudadanos (13,39%).

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