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Editorial

El futuro de Trump se complica

La sospecha de obstrucción a la justicia a la que se refiere el 'informe Mueller' ofrece a los demócratas la posibilidad de apuntar al procesamiento político del presidente

William Barr durante la rueda de prensa.

William Barr durante la rueda de prensa. / AP

El informe redactado por el fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en la campaña electoral del 2016 contiene una frase que, con toda probabilidad, marcará la presidencia de Donald Trump hasta las elecciones de noviembre del próximo año. “Aunque este informe no concluye que el presidente cometiera un crimen, tampoco lo exonera”, escribe Mueller, que describe hasta 11 episodios en los que el presidente pudo haber incurrido en obstrucción a la justicia, una figura delictiva que llevó a Richard Nixon a dimitir en 1974 y a Bill Clinton a afrontar una votación de 'impeachment' en 1999.

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Aunque el secretario de Justicia, William Barr, insiste en que del informe se desprende que no hubo colaboración entre la campaña de Trump y los 'hackers' rusos, el 'Rusiagate' ha dejado de ser el mayor punto débil de la Casa Blanca y, en cambio, ha tomado cuerpo la presunta reiteración en un delito especialmente grave que activa el propósito del Partido Demócrata de esclarecer los hechos y obstaculizar la reelección del presidente. Por de pronto, es muy posible que la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, cite a Mueller para que precise las inconcreciones del informe, pero es inimaginable que los adversarios de Trump se contenten con esto. Antes al contrario, la sospecha de obstrucción a la justicia ofrece a los demócratas la posibilidad de ahondar en la división republicana, apuntar al procesamiento político del presidente y afrontar la elección de 2020 desde una posición de fuerza.