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Dos miradas

El talante

JUAN CARLOS CARDENAS (EFE)

El talante

Emma Riverola

Resulta balsámico jugar a imaginar una campaña electoral con otros nombres en el cartel y que las provocaciones dejaran paso a los diálogos constructivos

José Luis Rodríguez Zapatero elevó esta palabra a los altares políticos. Frente a un José María Aznar autoritario y belicoso (tanto que nos llevó a la guerra de Irak), el político socialista se propuso ser el presidente del buen talantedel diálogo. Después se pasó de ‘buen rollismo’ y negó una crisis que ya mordía, pero esa es otra historia. Los liderazgos son el reflejo del sentir de la ciudadanía en un momento determinado. A veces se prefieren con el grito elevado y el ceño fruncido. A veces, con la mano tendida y la sonrisa. Los primeros se eligen para los días difíciles o las conquistas. Los segundos, para vientos de paz. ¿En qué momento estamos ahora? Si miramos al trío de la derecha, andamos guerreros. Con una mano, apuntan a Pedro Sánchez. Con la otra, agitan la bandera del 155. También Pablo Iglesias está inmerso en la batalladisparando contra medios de comunicación y banqueros. En Catalunya, basta mirar los elegidos por Carles Puigdemont y ERC al Congreso para ver pinturas de guerra en sus rostros.

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Resulta balsámico jugar a imaginar una campaña con otros nombres en el cartel. Desde una Manuela Carmena a un Alberto Núñez Feijóo, desde un Pere Aragonès a una Neus Munté. Ninguno de ellos representaría una renuncia ideológica, tan solo otro… talante. Es posible que, entonces, los debates fueran eso, debates, no simples monólogos efectistas. Y que las provocaciones dejaran paso a los diálogos constructivos. ¡Vaya tontería eso del talante!