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Solidaridad feminista cuestionable

Cayetana Álvarez de Toledo.

ACN

No, no todas las mujeres me representan

Carmen Domingo

Hay que aplazar la sororidad ante las reflexiones de nuevas incorporaciones femeninas en la política con motivo de las próximas elecciones

Hace no mucho se oye con cierta frecuencia la palabra 'sororidad' en la prensa, en tertulias, incluso en la calle, en referencia a la solidaridad que debe establecerse entre mujeres y a la inconveniencia de que nos critiquemos unas a otras… en público. La palabreja en cuestión parece un neologismo, pero, de origen latino, hasta Unamuno la usó en 'La tía Tula', o sea que no es un invento ni nuevo ni anglosajón, a pesar de que unos meses atrás no constaba en el DRAE.

Vaya, ¿no puedo criticar a mujeres?, pensé, con lo fácil que me lo están poniendo algunas que recientemente, y no tan recientemente, están entrando en la política con motivo de las próximas elecciones generales, europeas y locales. Y recordé a aquella alcaldesa y exprimera dama que cuando hablaba de 'La Cenicienta' afirmaba que era un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa, porque recibe los malos tratos sin rechistar y busca consuelo en el recuerdo de su madre. Sonreí, decidí aplazar la sororidad para otro momento y me dispuse a leer a estas nuevas incorporaciones a la política y a quedarme de piedra con sus reflexiones.

Declaraciones de imposible empatía

¿Qué empatía podía tener con el flamante fichaje del PP barcelonés, Cayetana Álvarez de Toledo, para quien, desde su atalaya de marquesa de Casa Fuerte, la huelga del 8-M es un "disparate" y el feminismo tiende "hacia un victimismo pueril, puritano y paralizante", cuando a buen seguro no habrá tenido nunca los problemas que la sororidad trata de reivindicar?

¿Por qué debo sentirme cercana a los postulados de Laura Seco, vicesecretaria sectorial del PP en Cádiz, para quien la pasada huelga del 8-M era "una huelga para las élites feministas y no para las mujeres reales, que tienen obligaciones" y añadió: "¿Quién va a cuidar a los mayores y menores si es una mujer quien los cuida?".
¿Cómo puedo ignorar la tontuna de la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que asegura que "ahora las mujeres están obligadas a ir a las manifestaciones" y han pasado de lo que decían "los maridos a lo que dicta la izquierda"?

¿Debo callarme tras escuchar a María José Piñero, portavoz de Vox en Andalucía, defender que la familia natural (o sea, la heterosexual, un hombre, una mujer y sus hijos) es el pilar de la sociedad y el lugar donde los niños van a criarse más seguros y con más capacidad de desarrollarse y que el aborto es un fracaso y una humillación para la mujer?

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¿Hay que ser sorora con la portavoz en la Comisión de Igualdad del Congreso de Cs, Patricia Reyes, que acusó a Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad del PSOE de crear "chiringuitos feministas" por dar dinero a asociaciones que ayudan a las mujeres?

Amig@s, como bien dice Bell Hooks, la sororidad es poderosa, pero solo lograremos llegar a ser hermanas si nos enfrentamos juntas a las formas en las que dominan y explotan a otras mujeres, incluso si es de mano de otras mujeres, que se aprovechan de las desigualdades de clase, raza o identidad sexual.

Igual el feminismo también va a tener ideología y por eso no se alinea con todos los partidos, igual…