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Pequeño observatorio

El esfuerzo de la mujer

RICARD CUGAT

El esfuerzo de la mujer

Josep Maria Espinàs

A muchos hombres nos da vergüenza lo que 50 años atrás aceptábamos con normalidad; la presión social tiene eso, cambia las cosas

Yo tengo la costumbre de hojear un par de periódicos a la hora del desayuno. Dicen que es mejor hacer las cosas una detrás de otra. Parece que mezclar la leche del desayuno con la lectura de una información de economía no es aconsejable. Ni para la comprensión del texto ni por la digestión.

Quizá es una notable advertencia pero no parece que lo confirme la experiencia que nos proporciona la realidad. Miles y miles de personas hacen esta doble acción y no consta que el café con leche se amargue por el estallido de una guerra ni se endulce porque se ha firmado una paz.

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El titular periodístico que hace unos días me atrajo es este: "Orgullosa de ser mujer". Lo decía Mercè Cucurny, autora de libros de cocina. Y decía: "Ayer [en referencia al 8-M] di gracias por tantos avances conseguidos que veo reflejados en nuestras hijas pero seguiré luchando para que nuestras nietas lleguen allí donde, en justicia, deberían llegar todas las mujeres".

No critico este orgullo ni esta pasión en el desafío a la sociedad. Yo he tenido la suerte de compartir lo largo de los años y en múltiples trabajos el trato profesional excelente con las mujeres. Como nos entendemos, desde hace más de 30 años, mi editora, Isabel Martí, y yo.

Yo he vivido a mi alrededor unos cambios radicales. Ahora a muchos hombres también se nos hace extraño y hasta nos da vergüenza lo que 50 años atrás aceptábamos con normalidad. La presión social tiene eso, cambia las cosas.

Una lucha propia

Ya sé que la lucha de la mujer a menudo ha sido y sigue siendo difícil. Pero vale la pena recordar qué decían ilustres personajes del pasado. "La mujer siempre fue una rémora para el hombre". "No hay mujeres que sean peores que otras".

Cuesta imaginar que se dijeran estos auténticos disparates. Con el esfuerzo de la mujer se ha avanzado. Quizá ha llegado el momento de que los hombres también lo sintamos como una lucha propia.

Todos saldremos ganando.