LARGO PLAZO

Primeras, no segundas

El acceso al poder es la única manera de cambiar el orden de las cosas y ganar en favor de la igualdad de género

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Miquel Valls, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona.

Miquel Valls, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

La campaña electoral a la Cambra de Comerç ha despertado por primera vez en años un enorme interés. Se han presentado varias candidaturas y hemos asistido esta semana a la fusión de dos de ellas, las de los empresarios Enric Crous y José María Torres repartiéndose si ganan la presidencia y la vicepresidencia de forma rotativa durante dos mandatos, o sea, durante los próximos ocho años. La institución es muy relevante para la economía catalana y como actor político.

Por su labor de consulta de todas las leyes que se exponen, por su influencia en el mundo empresarial y por su participación en el primer motor económico de Catalunya que es Fira de Barcelona, con la capacidad de proponer la presidencia y los vocales del consejo. Como novedad en estas elecciones, un lobi de mujeres se ha organizado con una candidatura bautizada como 50 a 50 presidida por Anna Mercadé.

Se trata de una iniciativa que busca lograr la paridad en el pleno de la Cambra por la vía de que haya mujeres que sean votadas individualmente como representantes de sus sectores económicos y que logren hacerse con el 50% del pleno.

La iniciativa es muy positiva, porque de entrada arroja luz sobre el enorme déficit de mujeres que hay en la Cambra, una entidad que no se sustrae del machismo rampante que existe en la cúpula de las mayores instituciones y empresas. Sin embargo, se queda a medio camino de lo que la lucha por la igualdad debería ser. La candidatura está organizada alrededor de la idea de ganar presencia como una mancha de aceite. Pero la lucha por la igualdad va, sobre todo, de ganar espacio en los círculos de poder, que es donde se toman las decisiones que producen verdaderos cambios.

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En este sentido, formar parte del pleno con el actual funcionamiento de la Cambra no garantiza un acceso a la toma de las decisiones más relevantes porque es el comité ejecutivo el que decide los grandes temas y el pleno lo refrenda. Las mujeres deben tener claro que es el acceso al poder lo que brinda la capacidad de cambiar las cosas, la mera presencia en la base de las organizaciones no lo garantiza. Y en este sentido, la candidatura 50 a 50 tiene su déficit en el hecho de no haber presentado una candidatura liderada por una mujer, acompañada de otras mujeres y hombres y con un programa propio de cambio.

De haberse hecho de esta manera, la candidatura feminista podría haber negociado una fusión con otra, como han hecho Crous y Torres. Por esta vía se podría haber pactado ya una presidencia o vicepresidencia primera para una mujer. El feminismo es la lucha por la igualdad, las mujeres reclaman presencia porque es de justicia que las cúpulas representen la diversidad de la sociedad formada por hombres y mujeres. Pero el cambio no es fácil porque supone descabalgar a los hombres de las estructuras de mando para compartirlo con las féminas. El reto es posible, pero no es sencillo. Y para hacerlo posible requiere ocupar los puestos de poder. Liderar y no ir de segundas.