27 feb 2020

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Ideas

El escritor y enigmista Marius Serra, el pasado mes de marzo. 

DANNY CAMINAL

Crearse el trabajo

Jaume Subirana

Tengo la suerte de haber conocido (y ser amigo: activado aviso de parcialidad) a tres personas que  antes de que los autónomos y los cursillos de emprendimiento decidieron convertir en profesión lo que más les gustaba, aunque la ‘profesión’ en cuestión no existiera. Crearse el trabajo, para entendernos.

Màrius  Serra, además de escritor, es conocido como enigmista y vive de los juegos de palabras. Ahora es algo que todos encontramos normal, pero cuando dejó Filología Inglesa para crear con Anna Genís y Miquel Sesé una revista y una empresa de crucigramas en catalán muchos pensaban que se habían vuelto locos. Años después, Serra  volvió a remontar el río poniendo por escrito la experiencia de paternidad de un hijo polidiscapacitado, y ahora vuelve a hacer panes con piedras convirtiendo, con Joan Arqué, el libro y la historia de Llullu en ‘Qui ets?’, espléndida adaptación teatral que hemos podido ver en el Lliure y que empieza a girar por Cataluña.

Fernando Beltrán es, para los lectores, poeta, pero vive de poner nombres a las cosas  (empresas, vinos, hoteles, museos). Él es ‘nombrador’, palabra que su hija le regaló años atrás. En Matadero, en Madrid Gráfica 18, le han dedicado la exposición "Las palabras que nombran". Y este año hará quince que creó en Asturias porque sí el Aula de las Metáforas, fundación privada dedicada a programar y promover versos, con la mejor biblioteca de poesía catalana de esta España que no acaba de saber leer su Constitución.

Oriol Comas cree que, además del lenguaje y la música, el otro elemento común de todos los grupos humanos es el juego, y abandonó una vida de comunicador eficaz para convertirse en promotor y dignificador del juego de mesa. En noviembre dirigió para el Ayuntamiento la séptima edición de la feria Dau Barcelona, ​​llenando Fabra y Coats con 26.000 asistentes y más de 500 mesas de juego. Escribe y viaja moviéndose como uno más por un circuito profesional que tiene a Alemania y a Francia como centros. Sí:  se puede inventar el presente , se pueden cambiar las reglas, hacer que sean cosas que no son. De hecho, de eso deberían ir la creación y la vida, ¿verdad?

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