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análisis

Messi, en el banquillo, en la primera parte del Barça-Madrid de Copa.

Cuando Messi no está en el campo

Antonio Bigatà

Discrepo de algunas opiniones muy negativas sobre el Barça que se enfrentó el miércoles al Real Madrid en el Camp Nou. Antes del encuentro, ante las previsibles ausencias de Messi Dembélé, del flojo momento de Suárez y de la mala trayectoria de Coutinho los culés sensatos confiaban en conseguir un resultado que aplazase el desenlace de la eliminatoria para el Bernabéu. No solo es un campo que se le da bien al Barça sino que Valverde previsiblemente podrá alinear allí un once más efectivo. Y ese objetivo se consiguió el miércoles sin jugar demasiado bien pero dominando la mayor parte del tiempo a un Madrid que está en su mejor nivel  de la temporada.

Cuando Messi no está en el campo suelen verse en el Barça cosas distintas a las habituales, algunas de ellas prometedoras. Hay jugadores que cuando no están  pendientes de su subordinación al argentino actúan con más soltura. Una parte de lo que pierde el conjunto al no disponer de las genialidades decisivas de su líder se suelen compensar con los sobreesfuerzos y las desinhibiciones de los demás.  

El pasado miércoles se asistió en la banda derecha de la defensa del Barça a la maduración de un posible gran lateral. Si Semedo continúa su progresión en la autoconfianza y decisión que mostró, los barcelonistas está a punto de tener el número 2 que buscan desde que se deterioró Dani Alves. Un 2 a gran nivel y con probable gran proyección internacional. También Arthur está conquistando un puesto fijo por su seguridad, por su capacidad de dar o modificar el ritmo al juego de sus compañeros (sustituyó en eso francamente bien a Messi), y a su gran trabajo en la zona ancha. Estos dos futbolistas tienen sitio en el once de hoy y en el futuro.

Malcom y los valores seguros

Por su parte Malcom, al que hasta ahora veíamos como un jugador que se iría por aclamación al final de esta temporada, demostró que si se cuenta con él, si se le insufla moral y se le dan oportunidades puede ser un atacante -complementario, para las rotaciones- a la altura de las necesidades del primer equipo. Otras piezas que son valores seguros, como Piqué, Ter Stegen, Rakitic Jordi Alba ya están en las debidas condiciones para encarar la fase decisiva de la temporada en los tres frentes, mientras Busquets anda un poco rezagado, como Suárez. En realidad el único problema serio del Barça es Coutinho. Nadie sabe si vale para lo que se espera de él pero se piensa más bien que no.

Sale Coutinho, entra Messi durante el clásico de la Copa. detrás, Bale / JORDI COTRINA

Solo por estas cosas si yo fuese del Madrid estaría más preocupado que contento pese al buen resultado en este primer partido de la eliminatoria. Porque aunque siempre esté bien demostrar poderío y recuperación en el Camp Nou hacerlo cuando no está Messi y ante una alineación de circunstancias como la que tuvo que organizar Valverde vale menos. Y el Barça sin el argentino tuvo tanta calidad que esa amalgama con un buen Benzemá, la prometedora impetuosidad de Vinicius, la visión de Modric y con Lucas Vázquez, ¡el experico Lucas Vazquez!, como jugador principal. Ha desplazado a Bale, que rinde y decepciona como Coutinho, pero su fútbol ni siquiera tiene la buena estética del brasileño. La tosquedad de Bale hace más bien juego con las maneras llamémoslas deportivas de Sergio Ramos y con la sutileza empresarial de Floren, capaz de conseguir lejos del césped muchas cosas que en otros equipos se logran corriendo mucho y marcando goles.