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OPINIÓN

Messi habla con Valverde antes de entrar al campo en la segunda mitad del clásico.

JORDI COTRINA

El sabor del empate

Mónica Marchante

Solari ha cambiado el rostro de un Madrid en caída libre, y lo ha hecho desde la alineación

El primer asalto de la semifinal entre F.C. Barcelona y Real Madrid deja sensaciones contradictorias. La primera de ellas es la innegable subida del 'valor Solari' en bolsa. Si echamos la vista atrás hasta el 28 de octubre, fecha en la que caducó Lopetegui tras encajar 5 goles en el partido de liga en el Camp Nou y sin Messi en el campo, es evidente que el técnico argentino le ha cambiado el rostro a aquel equipo por entonces en caída libre.

Y lo ha hecho desde la alineación. Donde aquel domingo estaban IscoBenzema Bale, este miércoles saltaron Vinicius, el extraordinario Benzema de hoy y Lucas Vázquez, autor del gol del Real Madrid, ese chico que reúne según su técnico lo que más admira del carácter español, solidaridad y valentía. Y dejó a Bale en el banquillo. Ya no hay red para el galés.

En la alineación del miércoles solo un nombre, el de Marcelo, chirría por su estado de forma. A la vez, sin jugar minutos es difícil que alguien como el lateral brasileño coja la forma, con lo que hasta eso tendría cierta explicación. El resto es coherente con la mejoría en prestaciones y actitud de un equipo que se ha venido arriba semana a semana y que según se acerca la música de la Champions afina adecuadamente.

El desparpajo de Vinicius

Viendo al Vinicius vertical y con un desparpajo impropio de un juvenil debutante en un clásico, se hace difícil entender su ostracismo durante la época Lopetegui. Los números dicen que no remató a puerta, pero su alegría con el balón en los pies, su descaro en busca de la jugada, del compañero mejor posicionado y su pase a Benzema en la jugada del gol del Real Madrid le hacen salir airoso del Camp Nou con solo 18 años. Muy pocos lo han hecho de blanco así de jóvenes.

Eso sí, con peores partidos se ha llevado el Real Madrid mejor botín en otras ocasiones. Quizás es el “pero” que se llevaron los blancos del Camp Nou tras una media hora en la que dominaron el juego pero no supieron reflejar ese dominio en el marcador con la contundencia de antaño, cuando jugaba un tal Cristiano

Irrelevante en el juego

Aún se hace extraño vivir un clásico sin Cristiano ni Messi…y ya llevamos dos. Ni el de octubre ni el del miércoles, porque aunque el “10” entrase al campo la última media hora no fue ni su sombra, probablemente pensando en cuidar su maltrecho abductor ante lo que se le viene. Hablando de sombras…la de Coutinho se hace especialmente chocante. Titular en los dos clásicos, al menos en el primero firmó el primer gol del Barça. Un año después de llegar no hay noticias del jugador más caro en la historia del Barça. Solo de su irrelevancia en el juego y la tristeza de su rostro. Valverde y sus compañeros le arropan esperando que salga del cascarón. El Bernabeu puede tener la llave del primer título del año, aunque no estén todos los huevos en ese cesto.