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Dos miradas

Inmigrantes, en el pesquero Nuestra Madre de Loreto, el pasado 30 de noviembre.

AP

Imprescindibles

Emma Riverola

La población española cuenta con un 10% de inmigrantes. De aquí veinte, treinta años, serán absolutamente imprescindibles. La promesa de un mundo uniforme que ofrece la ultraderecha es un engaño

Tropezándonos constantemente con la actualidad resulta difícil alzar la vista y tratar de mirar unos cuántos metros más allá de nuestros pasos. La interesante crónica de Carles Cols sobre la que él denomina generación del 'baby crash', esa anomalía demográfica en curso en España, arroja unos cuantos datos interesantes. Si no hay sorpresas de última hora, este será el año con menos nacimientos desde 1941, cuando la población total era de 26 millones de personas. Ahora alcanzamos los 46 millones de habitantes. Los demógrafos avisan de que en el año 2050 España será el país más envejecido de Europa. Pero, a pesar del crecimiento vegetativo negativo, el censo aumenta. Ya son 4,6 millones los residentes con pasaporte de otro país.

Un 10% de inmigrantes. De aquí veinte, treinta años, serán absolutamente imprescindibles. Más que nunca, se conforma una sociedad mestiza. La promesa de un mundo uniforme que ofrece la ultraderecha es un engaño. Y un peligro. Lo saben, pero también saben que el egoísmo es la reacción fácil a la indignación y la inquietud. Cada retroceso en las políticas sociales es un avance para ellos. No se les combatirá con insultos, sino con argumentos y estrategias para gestionar la inmigración y con medidas que combatan la precarización y el drama inmobiliario. Toda alianza que prioriza a los explotadores frente a los explotados dinamita las posibilidades de bienestar colectivo en el futuro más próximo.