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Dos miradas

La voz de Rovira

TONI ALBIR (EFE)

La voz de Rovira

Emma Riverola

Cuando la dirigente de ERC pide movilizaciones desde su "exilio", pienso en Jordi Cuixart, que lleva más de un año haciendo de padre tras los muros de una prisión

Marta Rovira fue una de las personas que de forma más dramática y vehemente defendió seguir adelante con la DUI. Cuando llegó el momento de presentarse ante el Tribunal Supremo, huyó. En una emotiva carta relató que el "exilio" le permitiría hacer de madre y recuperar su "voz política".

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Lo cierto es que, durante estos meses, su voz se ha oído poco. Ahora ha aparecido para explicarnos por qué celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona es una provocación. Según ella, la "estrategia del Estado es la represión incesante, cero diálogo, solución penal y no política, alimentar la extrema derecha en vez de perseguirla y buscar nuestra contradicción interna".  El Gobierno de Mariano Rajoy (no el Estado) cometió un error gravísimo al judicializar la política y al afrontar el 1-O. La división de poderes impide revertir lo iniciado. Al menos, de forma inmediata. La extrema derecha se alimenta sola, igual que las contradicciones del independentismo. Somos muchos los que consideramos injusta la prisión preventiva de los líderes del 'procés' y que no vemos rebelión porque nunca se ejerció ni alentó la violencia. Por ello, llamar ahora a movilizaciones que pueden derivar en violencia ­-las calles ya no se mueven al ritmo y color de la ANC- en nada contribuirá a mejorar la situación. Pienso, por ejemplo, en Jordi Cuixart, encarcelado cuando su hijo tenía 6 meses y que lleva más de un año haciendo de padre tras los muros de una prisión.