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Editorial

Las acciones de los CDR

Lo visto este fin de semana en las carreteras catalanas es un anticipo de lo que se prepara para el próximo 21 de diciembre

Un grupo de los CDR levantan las barreras en el peaje de la AP-7 en L’Hospitalet de l’Infant.

Un grupo de los CDR levantan las barreras en el peaje de la AP-7 en L’Hospitalet de l’Infant. / EFE / JAUME SELLART

En plena operación retorno, y por segundo día consecutivo, los Comitès de Defensa de la República (CDR) se movilizaron este domingo en las carreteras catalanas. La protesta consistió principalmente en el levantamiento de las barreras de una docena de peajes, por lo que, a diferencia del sábado (cuando los activistas mantuvieron cortada la AP-7 durante 15 horas), los conductores no sufrieron graves afectaciones. Sin embargo, estas nuevas acciones de los CDR son un redoblado pulso al Govern, que sitúan la gestión de la seguridad en medio del debate político.

La sensación de impunidad de los CDR se ha visto reforzada después de que el 'president' Quim Torra cuestionara la actuación de los Mossos durante las cargas policiales contra estos grupos activistas el pasado jueves en Girona y Terrassa. El resultado ha sido la inacción de la policía catalana en las protestas de las últimas horas.

Lo visto este fin de semana no es más que un anticipo de lo que se prepara para el próximo 21 de diciembre, cuando Pedro Sánchez ha anunciado un Consejo de Ministros en Barcelona. La escalada de movilizaciones es más que previsible, pero hay que garantizar el orden para que el derecho legítimo a la protesta en la calle no suponga ningún riesgo ni altere la vida cotidiana de los ciudadanos. Los responsables de que así sea son los Mossos d'Esquadra. El Govern debería dejar de jugar a dos bandas con los alborotadores para que la labor de la policía catalana no se vea debilitada en la calle.