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Pequeño observatorio

Puede ser, pero no siempre es

Puede ser, pero no siempre es

Josep Maria Espinàs

El afán de utilizar sentencias innecesarias es un producto de nuestra sociedad

Me atrevo a decir que me cuesta bastante indignarme. Naturalmente, hay hechos irritantes y evidentemente condenables por todos. La injusticia, el uso de la violencia, el abuso de poder.

Otra cosa son las decisiones personales, que son libres y no dogmáticas. Ya lo dije hace tiempo y lo tengo que volver a manifestar. Por favor, tiene que desaparecer de los paquetes de tabaco esta rotunda sentencia: "Fumar mata". Yo fumo en pipa desde que tenía 17 años, ahora tengo 91. Y es fácilmente comprobable que sigo estando vivo.

¿Qué costaría hacer un pequeño cambio en los paquetes de tabaco y ajustarse a la verdad? "Fumar puede matar". Pienso en los automóviles que circulan y que, a pesar de los accidentes mortales que causan, como hacen saber los medios de comunicación, no llevan este aviso en la puerta: "Los automóviles matan". El sentencialismo innecesario es un producto de nuestra sociedad.

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Por otra parte, es curioso descubrir la importancia que han tenido las pipas en tiempos lejanos. En Irlanda y Escocia se ha encontrado muchas pipas prehistóricas. Pipas que formaban parte de los ritos sagrados. Parece probado, también que en Europa se fumaba muchos siglos antes del descubrimiento de América. Y puede sorprender mucho que, en la fiesta de la Purísima, los chicos de Canet y de otras poblaciones se presentaran en la iglesia con largas pipas haciendo todo el humo que podían.

Un libro de Joan Amades, que se publicó hace cien años, habla ampliamente de las pipas y su evolución. Y recuerdo una canción que escribí hace muchos años: "Por una chica que me parece mía, y cada día dudo si lo es, yo fumo en pipa y hago como si nada..."

Y ahora leo que las autoridades sanitarias hacen saber que "Fumar mata". Entiendo la buena intención, pero las sentencias que no se ajustan a la realidad deben ser objetadas. El alcohol puede matar, el automóvil puede matar, y como se ha vuelto a demostrar hace pocos días, emigrar también puede ser mortal.