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Dos miradas

Protestas ante la sentencia a la Manada.

SUSANA VERA / REUTERS

Ni una menos

Emma Riverola

Esta consigna debe inspirar la política, la cultura, la educación y, por supuesto, la justicia. Para que no se repitan sentencias que obliguen a las mujeres a resistirse hasta la muerte

Lucía Pérez tenía 16 años. Fue drogada, violada, torturada, empalada y asesinada en Mar del Plata en octubre del 2016. Su crimen fue contestado con el primer paro nacional de mujeres en Argentina. "Ni una menos" fue el clamor. Un grito ya universal. Dos años después, los dos hombres acusados, para los que la fiscalía pedía cadena perpetua, fueron absueltos. Los magistrados consideraron que las relaciones habían sido consentidas y que Lucía había muerto por sobredosis. La sentencia conmocionó Argentina y se convocó un nuevo paro nacional de mujeres para este 5 de diciembre. Exactamente el mismo día que, a miles de kilómetros, la indignación ha recorrido España ante la confirmación de la condena a 'La manada'.

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El grito contra la justicia patriarcal se eleva por encima de las fronteras. Y, en esa exigencia, los acentos se funden y los nombres se suman hasta formar una lista infinita de víctimas por el propio hecho de ser mujeres. Mujeres violadas, asesinadas, humilladas y ninguneadas, también por los tribunales. 'Ni una menos' es la consigna. La que debe inspirar la política, la cultura, la educación y, por supuesto, la justicia. Para que no se repitan sentencias que obliguen a las mujeres a resistirse hasta la muerte, para que no se desprecien nuestros cuerpos ni todas las violencias que sobre ellos son ejercidas. Del mismo modo que la exigencia es global, también su combate debe impregnar todos los rincones de sociedad.