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La hoguera

El reportero más valiente

El reportero más valiente

Juan Soto Ivars

José Antonio Masegosa nos enseñó que un drama como el desahucio de una pareja con niños requiere un reportero tan valiente que sea capaz de echarse a llorar en directo

José Antonio Masegosa es el reportero más estrafalario de España. Su trabajo en los directos de Telemadrid parece sencillo: 'alcachofa' en mano, se coloca delante del vecino que dice que el asesino saludaba siempre o del cocinero nervioso que da los últimos retoques al banquete de la reina. Ha protagonizado escenas dignas de figurar en el apocalipsis del programa en directo. Tiró al suelo la pantalla del Dj de la Madrid Fashion Week mientras se despeñaba desde una tarima, recomendó ponerse casco siempre mientras emitía desde una moto en marcha sin casco, se frotó con la pierna de un militar en el interior de un tanque Leopard e incluso fue inhumado en directo en compañía de a una moza, encerrados los dos en un ataúd.

La pobreza no tiene glamur

Masegosa es una entrañable mezcla de payaso y reportero. Cercano e improvisador, no parece molestarle ser el blanco constante de las chuflas y los 'zappings'. Hasta el momento lo había tenido por un personaje gracioso hasta que esta semana protagonizó una escena diferente y dio una inesperada lección de periodismo que debería figurar en todos los cursos de la profesión. La misma honestidad despreocupada que lo convierte en un reportero de chascarrillos lo llevó a contar una historia de la mejor manera posible.

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Emitía a la habitación donde se refugiaba una pareja de desahuciados con sus dos niños pequeños. La pobreza no tiene el glamur de los murales de Diego Rivera, es feacutre y tiene poco que decir. Soltaba él las típicas preguntas hasta que vio a los niños dormidos en la cama. En ese momento, se quebró en directo y rompió a llorar. Alcanzó a decir que no podía hablar porque el niño dormido, sollozó patético, se dio la vuelta y trató de retomar su entrevista con la madre. Masegosa había dado una infrecuente lección. Nos enseñó que un drama como el desahucio de una pareja con niños pequeños requiere un reportero tan valiente que sea capaz de echarse a llorar en directo. No pudo soportar lo insoportable, y así logró transmitir la verdad.