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Editorial

El TS falla a favor de la banca

En apenas unas semanas se ha pasado de un fallo contrario a los intereses de las entidades bancarias a uno favorable, sin matices

Concentración de afectados por las hipotecas ante el Tribunal Supremo, el pasado noviembre.

Concentración de afectados por las hipotecas ante el Tribunal Supremo, el pasado noviembre. / JOSÉ LUIS ROCA

Lo que hace 15 días era blanco, hoy es negro. Así, sin matices, en un giro legal sin precedentes, el Tribunal Supremo (TS) ha revertido la sentencia sobre quién debe pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados (AJD) en la firma de las hipotecas. Si hace 15 días una sentencia cambió la doctrina y estableció que deben ser las entidades bancarias las que abonen la tasa, el martes la Sala Tercera, por una exigua mayoría de 15 votos a 13, decidió justamente lo contrario: que sean los clientes quienes asuman el pago del impuesto, regresando de esta forma a la situación inicial. Pero sería de ingenuos pensar que la situación es la misma que hace 15 días. En este tiempo, la reputación del TS ha quedado gravemente dañada por el proceso y el cambio de opinión final en el que resulta muy difícil no ver las presiones del poderoso sector bancario.

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Los detalles del fallo -que pone fin a la perniciosa situación de inseguridad jurídica en el mercado inmobiliario- no se conocerán hasta los próximos días, cuando se conocerán también los votos particulares. Pero cuesta mucho de entender un giro tan rotundo, visto ademas cómo se ha producido: tras el fallo inicial, que ocasionó un desplome del sector bancario en la bolsa, se optó primero por suspender la sentencia y después por convocar a la Sala Tercera, una decisión extraordinaria justificada por "la enorme repercusión económica y social" de la decisión sobre el impuesto. Esa repercusión perjudicaba tan solo a la banca; la decisión de suspender el fallo beneficiaba a la banca; y la resolución final es la más positiva posible para la banca. Como decíamos, cuesta mucho de entender tanta sensibilidad del TS con el poder financiero y tan poca en otros asuntos de raíz política y social.

Cuesta, además, porque llueve sobre mojado: el papel del sector financiero en la crisis económica; las prácticas bancarias abusivas durante la recesión (las preferentes, las cláusulas suelo…); el coste del rescate bancario pagado por el contribuyente, los sueldos astronómicos, escándalos como el de las tarjetas 'black'… La desconfianza de la ciudadanía hacia el sector  financiero, visto como un poder opaco al que agasajan políticos y ahora jueces, se acrecienta con este episodio. El descrédito de la justicia, y en particular del TS, también aumentan. Esta hipoteca deja una factura muy alta.