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La clave

La Europa sin Merkel

La Europa sin Merkel

Olga Grau

Incluso los principales críticos de la líder alemana están preocupados por lo que sucederá cuando ella se vaya

¿Qué pasará cuando Angela Merkel se vaya? La pregunta genera incertidumbre, incluso entre sus principales críticos, y deja al eje franco-alemán cojo en un momento crítico. La canciller alemana, que ha dirigido con rigor y extrema ortodoxia la mayor economía de la eurozona durante los últimos trece años, ha sobrevivido a tres presidentes de los Estados Unidos (Bush, Obama y Trump), a cuatro primeros ministros franceses (Chirac, Sarkozy, Hollande y Macron), a cuatro premiers británicos, a cinco griegos y a siete italianos, además de a seis presidentes de su rival alemán SPD, incluido Martin Schulz.

Durante la crisis de la zona euro que se inició en el 2008, no ha habido cumbre o reunión transcendente en la que Merkel no haya tenido un papel central, tanto para lograr un acuerdo, como para torpedear avances en la construcción de la eurozona. El difícil equilibrio entre mantener el apoyo interno del electorado alemán y tomar las decisiones necesarias para mantener el proyecto europeo no siempre ha sido armonioso. La medicina de la austeridad, aplicada con rigidez especialmente en Grecia, estuvo a punto de llevarse por delante el euro y generó una ola de indignación que pasó factura al europeísmo. 

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Sin embargo, hay que reconocer que Merkel se ha visto en la tesitura de tener que mantener a flote y en solitario la arquitectura europea y su moneda, que habían nacido incompletos de origen. La canciller, con sus luces y sus sombras, demostró valentía y talla política en el 2015 al abrir las puertas de Alemania a un millón de refugiados que huían despavoridos de la guerra de Síria, lo que le causó una fuerte erosión en Alemania y dio alas a la extrema derecha. Hace apenas una semana, fue ella la única mandataria europea que vetó la venta de armas a Arabia Saudí tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Los retos a los que hace frente Europa son mayúsculos: el brexit, el auge de los populismos, la deriva italiana, los flujos migratorios. Más que nunca, se necesitan liderazgos fuertes. La incógnita es que vendrá después de Merkel cuando en política, decidir lo correcto no cotiza al alza en las urnas.