01 oct 2020

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Dos miradas

Elisabet Casanovas, protagonista de ’Kassandra’.

DAVID RUANO

No pasa cada día que nace una estrella, un monstruo escénico, una presencia portentosa, una avalancha de sentimientos y de ritmo, una fuerza de la naturaleza

Oí estos comentarios el día del estreno en el Teatre de Salt, en el Temporada Alta: "Única, épica, sensacional, atemporal, homérica". Se referían a Elisabet Casanovas, la intérprete de 'Kassandra', el monólogo de Sergio Blanco que este miércoles se presenta en el Nacional. Y tenían razón. Y se quedaban cortos, porque los elogios a esta actriz de 24 años, que algunos identificarán con aquella muchacha sensible y enamoradiza de la serie 'Merlí', no deberían tener final. Oigan. No pasa cada día que nace una estrella, un monstruo escénico, una presencia portentosa, una avalancha de sentimientos y de ritmo, de control dramático, una fuerza de la naturaleza. Porque es igual que tiremos de tópicos o que miremos de ser imaginativos: solo hay una cosa cierta. Este miércoles nace una figura que será una de las mejores (quizás la mejor) actrices del futuro.

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Es como aquella noche del 2005 en que apareció un tal Leo Messi en el Gamper. Lo digo así para que se entienda mejor y llegue a más gente. En un bar de neones rosas, con la cabellera falsa y anaranjada, las botas rojizas de mosquetero y un fragmento de medias de rejilla, corpiño escotado y faldas de leopardo, Elisabet Casanovas, la Kassandra que espera la llegada de un taxi para atender a un cliente, víctima de la guerra, desolada ante el futuro, pero oceánica, incontenible, es la heroína cantada por Abba y Homero, que se mantiene viva en una ciudad muerta y que esconde el sufrimiento tras una sonrisa vacía.