Difícil movilidad urbana en Barcelona

Circular rápido en la ciudad

Los coches particulares han de reducir su presencia y dejar espacio para mejorar la velocidad de los transportes públicos en superficie

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Circular rápido en la ciudad

DANNY CAMINAL

Circular rápido en la ciudad es una aspiración legitima y lógica... otra cosa es cómo. Los coches circulan demasiado rápido y cómodo por las calles de Barcelona. Esto repercute negativamente en la salud y confort de sus habitantes y contribuye a acelerar el cambio climático. El centro de Barcelona concentra mucha actividad y ello conlleva que la distribución de mercancías y el sector de la construcción también genera mucha circulación. A ello se suman los coches y autocares vinculados al turismo, que van de aquí para allá, en un vaivén incesante entre monumentos. Las calles de Barcelona no pueden ser un túnel de humo y ruido. Los árboles frondosos, plantados regularmente, contribuyen a mitigar el efecto nocivo sobre la salud, pero no es suficiente. Todas las grandes ciudades están aplicando medidas para reducir drásticamente la presencia de los vehículos particulares (tasas, peatonalizaciones etcétera). Pero una mejora de la circulación del transporte publico va a menudo acompañada de una política de reducción de plazas de aparcamiento en superficie. Desde el 2003 se han eliminado aproximadamente 14.000 plazas en el centro de París. Hay mucho espacio dedicado a almacenar coches que contribuye a empeorar la circulación. Es muy fácil y muy barato aparcar en Barcelona y es esa facilidad fomenta más vehículos circulando.

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Los patinetes y bicicletas eléctricas han irrumpido con fuerza. Pueden ayudar a mejorar la situación en la medida que permiten hacer recorridos cortos de manera eficaz  y con autonomía. Se están incorporando al reparto de mercancías. Grandes empresas del automóvil como BMW están invirtiendo en esos artefactos, que convendrá regular con flexibilidad porque el panorama es dinámico. Parece que actualmente circulan más rápido bicicletas y patinetes que los autobuses. El bus público necesita tener prioridad semafórica y circular por un carril más segregado para mejorar su velocidad actual de 12 km/h. La nueva red que se ha implantado en Barcelona quizá ha simplificado recorridos y mejorado la organización general, pero indudablemente ha obligado a más transbordos, a menudo incómodos para amplios sectores: mujeres mayores, personas con movilidad reducida, gente con carritos o maletas. Sin embargo, la ventaja de una red de bus es que las disfunciones pueden corregirse, porque es fácil adaptar recorridos y paradas a las necesidades ajustando itinerarios, y asi ganar en comodidad para las usuarias, que son mayoría aplastante. El confort en el bus es también directamente proporcional a la posibilidad de ir sentado o con cierta holgura. Los actuales son cómodos, limpios y con conductores y conductoras amables. Desde las ventanas de los autobuses la ciudad es preciosa, mejor que desde las alturas del bus turístico.

Son los coches particulares los que han de reducir su presencia y dejar espacio para que los transportes públicos en superficie -bus, taxis, autobuses, tranvías- y  las  bicicletas, patinetes, motocicletas eléctricas y todo lo que queda por llegar puedan circular más rápido.