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Prensa y ética

El periodismo, arma política

Juan Carlos Hidalgo

El periodismo, arma política

José A. Sorolla

El tratamiento mediático sobre la tesis doctoral de Sánchez y las palabras del Instituto Martin Luther King sobre el 'procés' prueban que algunos medios rechazan la autocrítica y exigen el mea culpa solo a los demás

Dos casos vuelven a plantear la oportunidad de recorrer el filo de la navaja que separa (o une) el peor periodismo y la peor política. El primero es el de la tesis doctoral de Pedro Sánchez, y el segundo, las declaraciones del director del Instituto Martin Luther King sobre el 'procés'.

Las dudas sobre la tesis del actual presidente del Gobierno eran antiguas. Por eso es más sospechoso que la explosión mediática del caso se produzca al día siguiente de que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, saltándose el orden del día, preguntara en el Congreso a Sánchez sobre el asunto. Primero se exigía que se publicara la tesis, como si no existiera; después, se decía que era un plagio; a continuación, que fue redactada por un negro amigo del presidente. Cuando la bola se echa a rodar, ya no hay quien la pare. Crece, crece y crece, a base de suposiciones, medias verdades, coincidencias y deducciones. Pruebas, ninguna, y algunas de las que aparecen, como copiar frases de un decreto o el autoplagio, son risibles. Pero al día siguiente queman las portadas -"nos ratificamos", "le reto en los tribunales"-, y si encima Sánchez se equivoca anunciando querellas, mucho peor. La autocrítica es una fruta prohibida en una profesión que se caracteriza por exigir el mea culpa solo a los demás.

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En el caso del Instituto Martin Luther King, 'El Confidencial' publica una entrevista con el director, Clayborne Carson, quien reprocha a Quim Torra y al independentismo utilizar el nombre del líder pacifista estadounidense. Se arma un gran revuelo y Carson redacta una nota en la que asegura que sus palabras han sido distorsionadas. Los medios 'indepes' -incluso algunos que no habían recogido la entrevista- se agarran a la rectificación y la publican. Pero el diario digital difunde los audios de la conversación, que confirman lo que dijo Carson. Los medios 'indepes' o publican solo el desmentido, olvidándose de los audios, o los ponen en duda alegando que no están completos, que las respuestas podían ser inducidas, etcétera. Y encima dan lecciones de ética a todos los demás.