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EL ADN DE LA SEMANA

Una copa de alcohol en un bar.

FERRAN NADEU

Un estudio sostiene que el consumo de alcohol es un factor de riesgo para la salud

Sabemos que las bebidas que contienen alcohol tienen efectos sobre nuestra biología. De hecho, esta es una de las razones que nos impulsan a beberlas. Un estudio hecho a nivel mundial afirma que el consumo de alcohol es un factor de riesgo para la salud, sobre todo para las personas de edad joven. También concluye que no hay un nivel mínimo de consumo sin riesgo.  

Se trata de uno de los estudios más completos de los que se han hecho hasta la fecha. Ha sido publicado en la revista The Lancet y lo firman unos 500 autores de todo el mundo. Han estudiado datos de consumo de alcohol y de salud de 194 países entre 1990 y 2016. Sus conclusiones indican que un tercio de los humanos consumen alcohol en el mundo y que supone el sexto factor de riesgo de pérdida de salud y de muerte. Por los accidentes, en el caso de los jóvenes, y por el cáncer y las enfermedades de hígado, en el de los mayores.  

En el análisis por países no ha de extrañar que los de menor consumo sean los islámicos y los que más consuman sean los países europeos y americanos. En muchos casos, la diferencia entre hombres y mujeres es imporante, por ejemplo en China o la India. En Europa, Estónia y Lituánia son los más consumidores, sobre todo de bebidas de alta graduación. España, los Países Bajos Italia están entre los menos consumidores. Los dos primeros beben cerveza y el último, vino, igual que Francia y Portugal

El riesgo que implica el consumo de alcohol aumenta con el volumen. Aunque los autores insisten en que no hay un consumo mínimo que sea beneficioso y admiten que hace falta estudiar con detalle los hábitos por edad, cantidad y tipos de bebida. El alcohol en muchos países es parte de la cultura desde hace siglos. Como alimento y por las sensaciones que produce. Además, en ciertas regiones, la economía depende de su producción. Ya hay políticas que limitan su consumo para evitar accidentes. Deberíamos ser conscientes del riesgo que corremos si queremos mantener este consumo tan arraigado.