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Moratoria turística para el Hotel California

Miqui Otero

O qué nos quiere decir el hecho de que The Eagles sea la banda más vendida de la historia

Si alguien escucha 'Hotel California' en este preciso instante, es que el mundo sigue girando. Un taxista vietnamita ensaya un redoble sobre el volante mientras fuera arrecia el monzón. Y una estudiante checa tararea la melodía justo después de descubrir que tiene multa en la biblioteca. Y canta el estribillo un turista alemán jubilado que acaba de pedir en Magaluf una Paellador para dos aunque este verano su mujer ya no ha viajado con él. Se pisan charcos, se rompen lazos, se pide y no se tiene o se tiene demasiado.

Decía hace poco la BBC que 'Hotel California' suena 200 veces al mes en las radios británicas. Y el lunes la Recording Industry Association of America coronaba el 'Greatest Hits 1971-75' de The Eagles como el disco más vendido de la historia con 38 millones de copias.

Se ha escrito mucho sobre el subtexto ocultista de la canción, el supuesto cameo de Anton Szandor Lavey, líder de la Iglesia de Satán, y el hotel como metáfora de un infierno "donde puedes hacer 'check out', pero del que jamás podrás irte". El grupo ha querido aclarar que habla de la fama en Los Angeles, de la falsedad y el exceso. Si usted está harto de esa canción, piense en cómo se siente su autor. Imagine ahora que cada vez que suena la está tocando la banda en directo y todo adquirirá tono de condena en un mito clásico. En realidad, el Rey Midas, a quien Dioniso, dios del vino, concedió convertir en oro todo lo que tocaba, murió de hambre porque no podía ni morder una manzana.

Mi buen amigo Quique, militante de lo radiante que un día hace un fanzine y otro lleva la contratación de Young Beef, llegó un día pálido a una prueba de sonido después de no haber dormido apenas. Fue entonces, mientras negociaba con la resaca sorbiendo un agüita con el bombo de una batería martilleando al fondo, cuando el técnico de la sala Sidecar puso a todo trapo ese sarpullido de acordes. Todos reímos, y él el primero, al escuchar 'Hotel California', la canción que existe para decirnos que todo puede ir a peor cuando va mal, incluso cuando va demasiado bien. La melodía que nos recuerda que estamos vivos porque somos ridículos y somos ridículos porque estamos vivos.

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