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LA CLAVE

Vuelve el PP "sin complejos"

EFE

Vuelve el PP "sin complejos"

Enric Hernàndez

Un Aznar rejuvenecido y sin bigote se ha reencarnado en Pablo Casado, que como él se alza con el liderazgo con 37 años y dispuesto a anclar al partido aún mas a la derecha

José María Aznar accedió a la presidencia del PP en 1990, con 37 años, la misma edad con que lo ha hecho Pablo Casado. Fue el Aznar de la mayoría absoluta quien prescribió lo que debía ser el PP: una derecha “sin complejos”.

Durante la legislatura 1996-2000, su Gobierno había escenificado un giro al centro; a la fuerza ahorcan: su mayoría minoritaria en el Congreso le obligó a firmar el pacto del Majestic con la CiU de Jordi Pujol y a darse un apretón de manos con Xabier Arzalluz, a aparcar su programa conservador de máximos, contrarreformista y recentralizador, y a hacer importantes concesiones a los nacionalismos catalán y vasco. Una vez se alzó con la mayoría absoluta, al PP se le cayó la careta centrista y quedó oficialmente inaugurado el aznarato.

Una etapa marcada por la suntuosa boda del El Escorial, los “hilillos” del Prestige, la bronca con los sindicatos, la ilegalización de Batasuna, la uniformización autonómica y, sobre todo, la foto de las Azores. “Sacaremos a España del rincón de la historia”, se jactaba entonces Aznar. Resultado: la derrota de Mariano Rajoy en las elecciones del 2004, con España conmocionada por los atentados del 11-M.

Un Aznar rejuvenecido y sin bigote se ha reencarnado esta mañana en Casado, cuyo discurso en puertas de su holgada victoria en el congreso del PP ante Soraya Sáenz de Santamaría ha resucitado las esencias del PP “sin complejos”. Defensa de la familia, rechazo de la eutanasia y el aborto libre, confrontación sin cuartel con el independentismo catalán –hasta el punto de izar la bandera de Tabarnia— y con toda la izquierda... Casado promete ocupar “todo el espacio a la derecha del PSOE”. Sin noticias del centrismo antaño impostado. Albert Rivera tiene motivos para no conciliar el sueño.

EL CIS DE AGOSTO

En el congreso del PP en Valencia del 2008, en plena ofensiva contra un Rajoy que ya sumaba dos derrotas en las urnas, Aznar exigió de nuevo un PP “sin complejos”. Una década después, el partido ha atendido su demanda. Quienes caricaturizaron a Rajoy como estandarte de la derecha extrema no sabían de lo que hablaban. Que se vayan preparando.

Pedro Sánchez, entretanto, el giro del PP le brinda la oportunidad de ampliar los apoyos electorales del PSOE tanto por el centro, que Casado juzga yermo, como a su izquierda, con un Podemos desdibujado. Atentos a la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que se conocerá en agosto. Podría marcar el devenir de la legislatura y precipitar la llamada a las urnas.