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CIENCIA

Una nueva oportunidad

Pere Puigdomènech

Los aires de renovación en la Generalitat y el Gobierno deberían ser una oportunidad de replantear las estructuras y las dotaciones que las instituciones públicas dedican a la investigación

Nuevos gobiernos se han instalado en la Generalitat de Catalunya y el Gobierno central en pocas semanas. En el Gobierno hay un Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El Govern ha mantenido por ahora la estructura que tenía desde hace dos años y ha cambiado el responsable para ciencia y universidades. La situación de la investigación científica en nuestro país pasa por uno de los momentos más críticos de los últimos años. Los aires de renovación deberían ser una oportunidad de replantear las estructuras y las dotaciones que las instituciones públicas dedican a la investigación.

Los procedimientos de financiación y contratación 

Todo sistema de investigación se basa en un conjunto de elementos que son necesarios para su funcionamiento. En primer lugar se trata de personas. Los diferentes sistemas de investigación en todo el mundo utilizan procedimientos de contratación de sus investigadores, técnicos u otro personal de apoyo. Encontramos ejemplos que van desde el funcionariado a la contratación laboral o temporal y que incluye investigadores profesionales o en formación. El trabajo de investigación puede también compartirse con tareas de docencia en universidades o de asistencia en hospitales, sin olvidar profesionales de la industria. En segundo lugar, los sistemas de investigación necesitan de una financiación que puede ser pública o privada.

En la mayoría de los países donde la investigación funciona, la atribución de los fondos públicos se hace de forma competitiva con evaluaciones internacionales, en general por parte de agencias independientes de financiación que tratan de gestionar los recursos de forma eficiente. Finalmente, se investiga actualmente en centros en los que se concentran equipos de investigación e infraestructuras y donde se trata de estimular la creatividad y la visibilidad del trabajo que se hace. En términos generales la tendencia mundial es la de dotar a los sistemas de búsqueda de flexibilidad y autonomía para adaptarse mejor a las necesidades de un entorno cambiante.

La Agencia Estatal de Investigación
gestiona los fondos de investigación,
que han bajado el
30% desde el 2009


Aquí estos elementos han ido evolucionando a golpe de leyes y reformas, que a menudo han quedado a medio camino o no se han acabado aplicando. La acción de la Generalitat en los últimos años ha incidido sobre todo en la contratación de personal investigador de alto nivel y en el estímulo a centros de investigación con funcionamiento autónomo y flexible. La financiación se ha basado en la suposición de que en estas condiciones los investigadores tendrían éxito en las convocatorias españolas o europeas como así ha sido. Durante este periodo los efectos de la crisis se han hecho notar en la disminución o congelación de fondos para las diferentes acciones y las universidades, actores principales de cualquier sistema de investigación, que han sufrido la falta de reformas y de acciones específicas.

Quizá estos últimos años donde la situación se ha deteriorado más es en las acciones del Estado en el que incluso todas las actuaciones previstas en la ley del 2011 vigente y votada por unanimidad se ha implementado de forma parcial. Las contrataciones de personal se han congelado y cuando se han puesto en marcha la prioridad ha sido dada a la función pública con ejemplos muy limitados de contratación laboral. Para gestionar los fondos de investigación, que han disminuido un 30% desde el 2009, se creó tarde y mal una Agencia Estatal de Investigación. Pero quizá donde se ha visto una política más regresiva ha sido en los organismos públicos de Investigación. Casi la mitad del presupuesto de investigación del Estado está dedicado a organismos de investigación como el CSIC, el INIA o el Instituto Carlos III que han sido sometidos a reglas administrativas y fiscales que entorpecen el trabajo de investigación de forma grave. Repensarse su misión es ahora una tarea urgente.

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Los efectos de las crisis
 

Se dice a menudo que las épocas de crisis son las más favorables a las reformas. La teoría nos dice que en estas circunstancias, los aspectos menos funcionales de las estructuras quedan a la vista y que la gente se muestra más proclive a aceptar reformas. Esta vez ha sido lo contrario. Hemos escuchado discursos y hemos visto acciones que nos devolvían a los momentos más antiguos de nuestra historia.

Que ahora haya un ministerio específico para ciencia y universidades puede ser un primer mensaje positivo. Si sus responsables sacaran parte del polvo que se ha acumulado, cumplieran la ley en todos los aspectos que estaban previstos, incrementaran realmente los fondos para la investigación, se acordaran entre las administraciones implicadas e iniciaran un proceso de reformas de las estructuras que dependen de ellos, enviarían un mensaje de que la ciencia ha sido puesta entre las prioridades de su acción.

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