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IDEAS

No toques a Morrissey

Miqui Otero

Se mira en el espejo y cincela ese tupé con el secador. "Hay hielo en el fregadero donde nos bañamos, ¿cómo puedes llamar a esto una casa?", tararea. Por su ídolo se ciscó en la reina, lo que lo enemistó con su tía abuela de Burgos, muy de Sofía. También declinó la oferta de la chica que le gustaba en el insti, cuando ella le buscó la boca en el parque, porque, dijo, se sentía asexual (aún recuerda su olor a chicle de menta y el dolor de barriga). Luego apareció en casa un domingo y, mientras su familia devoraba un cochinillo, él se sirvió unos daditos de tofu (soñaba con un 'sunday roast'). Pero lo feo vendría después, cuando su ídolo tildó a los chinos de subespecie. O cuando, tras el 'brexit', reclamó Alemania para los alemanes e Inglaterra para los ingleses. O cuando afirmó que las víctimas del #metoo no eran tan inocentes ni sus verdugos (de Harvey Weinstein a Kevin Spacey) tan culpables. Por todo eso, nuestro protagonista se mira hoy en el espejo y canturrea: "El cielo sabe lo miserable que me siento". 

Un imitador de Morrissey confiesa que lo insultan y critican por las opiniones que emite su ídolo

Este personaje es inventado, pero lo cierto es que si resulta complicado ser fan a día de hoy de Morrissey (por lo que dice), mucho peor lo tienen sus 'impersonators'. La revista 'NME' publicaba ayer la historia de Johnny Turner, que lo imita desde hace años en la banda de tributo The Smiths LTD., donde confesaba que la gente lo para por la calle y lo asalta en internet de malas maneras, gritándole si suscribe las idioteces de su ídolo. 

Turner, que empezó a ser Morrissey en un karaoke en Blackpool, cuando este solo era antimonárquico y vegetariano y célibe, se desmarca de nuevas y tóxicas opiniones de su faro vital. Y ese gesto es adulto y sensato. Una cosa es imitar las celebraciones de los goles de CR7 en una pachanga de solteros contra casados y otra es hablar de ti mismo en tercera persona durante las cervezas de después. Una es inspirarte en Napoleón y la otra montar un pony por la arena de Playafels al grito de Egipto para los franceses.

Esto, y lo que hizo Turner, parece de cajón. Pero he visto a demasiada gente caer por imitar cretineces y errores de escritores malditos o estrellas del punk. Incluso de políticos. Flaubert escribió: "Nunca toques a tu ídolo. O se te mancharán las manos de dorado". O de basura. 

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