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LA CLAVE

La lista de la vergüenza

Olga Grau

Una lista con los nombres completos de 34.361 personas que perdieron la vida intentando llegar a la UE produce escalofríos y carga el peso de su muertes en la consciencia de Europa

La Europa neofascista, insolidaria y cruel que ha asomado estos días con virulencia con el abandono del Aquarius en medio del mar o con la propuesta del Consejo Europeo de hacinar a los migrantes en campos fuera de sus fronteras como si fueran animales no tiene nada que ver con los valores fundacionales que inspiraron la Unión Europea.

El Tratado que dio lugar al nacimiento de la Unión fijó como principios básicos la democracia, el Estado de Derecho, la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, el respeto de la dignidad humana, los principios de igualdad y solidaridad y el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho internacional.

Todos estos valores en los que nos hemos reconocido los europeos durante décadas se están viendo conculcados desde hace años con la crisis migratoria. Pero el punto de inflexión más plastico por su crueldad ha sido el cierre de fronteras de Italia dejando en medio del Mediterráneo durante días a seres humanos que huyen del hambre, las guerras y la pobreza.

Los líderes europeos se han negado sistemáticamente a abordar temas espinosos como el debate que existe entre migración económica y refugiados, la política de asilo o qué hacer con los Estados miembros como Polonia o Hungría que se niegan sistemáticamente a cumplir con las cuotas. Mientras tanto, la lista de muertos sigue creciendo y los partidos tradicionales se vuelven cada día más fascistas por miedo a que la ultraderecha les gane terreno. Solo así se explica que el Consejo Europeo haya incluido en el borrador de la Cumbre de la UE de finales de mes la propuesta de crear campos de refugiados extracomunitarios. Angela Merkel necesita ganar tiempo con sus socios de gobierno bávaros ante el avance del partido ultraderechista Alternativa por Alemania. 

Los países deben hacer un frente común con urgencia para salvaguardar los valores europeos o ver como el proyecto se disuelve en la vergüenza. Según una lista del británico The Guardian 34.361 personas perdieron la vida en el Mediterráneo o en los campos de refugiados desde el 1993 intentando llegar a Europa. Leer los nombres y apellidos de todos ellos produce un escalofrío. Los humaniza pese a haber sido tratados como bestias y carga en la consciencia de Europa estas 34.361 muertes.

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